Cuando te casaste...


Por Carlos y Chantalle Villarreal

Cuando te casaste con tu pareja le aceptaste tal cual como es. ¿Qué ha sucedido que ahora vives enfocado en sus errores de tal manera que quieres hacerle como tú? Cantidad de personas se nos acercan a pegarnos quejas de sus cónyuges que no quieren cambiar esa forma grosera, altanera y altiva de ser; a lo cual le respondemos que en su mayoría cuando exigimos el cambio en otras personas somos nosotros los que debemos cambiar.
Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor. Efesios 4:1-2
Como nos gusta que los demás nos soporten y nos acepten tal como somos pero que difícil se hace entender, aceptar y recibir a los demás con sus defectos y debilidades. En el matrimonio sucede algo muy particular y es que cuando descuidamos nuestro principio de amor, ternura, y carisma  le empezamos a dar espacio, lugar y tiempo a lo que poco a poco va deteriorando la relación.
Tal vez has estado demandado el cambio en tu pareja pero, ¿No será que el que necesita cambiar eres tú? ¿No será que has empezado a mirar cosas que antes no le dabas tanta importancia? Muchas veces demandamos algo en los demás que Dios ha demandado de nosotros pero en la realidad eso nunca sucederá ya que las demandas de Dios son individuales y no podemos creer y esperar que los demás hagan, actúen y vivan como Dios nos ha mostrado a nosotros.
No será que el que necesita dar un cambio eres tú? El principio más poderoso de esta palabra es el AMOR, ya que si hay amor va haber humildad, mansedumbre, paciencia y por lo tanto van a poder soportarse. Aunque hay unos que dicen YA NO SOPORTO A ESTE HOMBRE! O YA NO SOPORTO A ESTA MUJER!  Siempre en lo mismo!, Nunca Cambia!, Hasta Cuando será esto!!! Es lo que muchos dicen pero, déjame decirte que nunca en tu pareja va a ocurrir un cambio que no haya sucedido en ti.
Recuerdo cuando empecé a servir a Dios en el Ministerio, llego un momento en donde le pregunte a Dios porque mi familia sigue siendo la misma, mientras que yo doy lo mejor de mí para cambiar y fue allí donde el Espíritu me dijo El cambio primero lo estoy haciendo en ti y luego a través de ti.
Así que no demandes en tu pareja algo que no ha sido hecho en ti; sopórtalo(a) con toda humildad, mansedumbre y paciencia en AMOR. Porque a eso fuimos llamados a amarnos los unos a los otros. Se acabo el tiempo de estar mirando la paja que tiene tu pareja; empieza a sacar la viga que tienes en tu propio ojo para entonces poder ayudar a tu pareja a cambiar si así lo necesita.

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