martes, 30 de octubre de 2012

TE HARE DESCANSAR

"Vemos nuestras míseras provisiones y no vemos a Aquel que puede alimentar a cinco mil hambrientos. Nos quedamos con los oscuros viernes de la crucifixión y nos perdemos los brillantes domingos de resurrección. ¡Cambie de enfoque y relájese!"
Yo le diré las consecuencias de la carga; usted adivine la causa:
• Aflige a 70 millones de americanos y causa 38 mil muertes cada año.
• La condición cuesta anualmente a Estados Unidos unos $70 mil millones en productividad.
• La sufren los adolescentes. Los estudios muestran que el 64% de ellos la culpan por el bajo rendimiento escolar.
• Los adultos la sufren. Los investigadores dicen que los casos más graves se encuentran entre los treinta y los cuarenta años.
• Los adultos mayores se ven afectados por ella. Un estudio sugiere que la condición impacta al 50% de la población superior a los sesenta y cinco años.
• El tratamiento incluye desde enjuagues bucales a té de hierbas y medicinas.
¿Tiene idea de lo que se describe en el párrafo anterior? ¿Abuso químico? ¿Divorcio? ¿Sermones largos? Ninguna de las respuestas es correcta, aunque la última tiene cierta lógica. La respuesta les puede sorprender: El insomnio. América no puede dormir. La mayor parte de mi vida me reía secretamente ante el pensamiento de tener dificultades para dormir. Mi problema no era dormirme. Era mantenerme despierto. Hace unos años, una noche me acosté, cerré los ojos y nada pasó. No me podía dormir. En vez de bajar la velocidad gradualmente para quedar en neutro, mi mente parecía haber enganchado una velocidad alta. Mil y una obligaciones me venían a los pensamientos. Pasó la medianoche y aún estaba despierto. Tomé un poco de leche y volví a la cama. Todavía estaba despierto. Desperté a Denalyn, usando la estrella de las preguntas tontas: «¿Estás despierta?» Me dijo que dejara de pensar cosas. Así lo hice. Dejé de pensar en cosas y me dediqué a pensar en personas. Mientras pensaba en ellas pensaba en lo que estarían haciendo. Ellas dormían. Eso me enojaba y me mantenía despierto. Finalmente, en algún punto, en horas de la mañana, tras haberme iniciado en la fraternidad de los 70 millones de americanos insomnes, me dormí. Nunca más me reí de las dificultades para dormir. Tampoco cuestiono la inclusión del versículo sobre el reposo en el Salmo 23 .
Las personas con demasiado trabajo y poco sueño van al lugar de reclamo del equipaje de la vida y recogen el bolso del cansancio. Uno no lo carga. No se lo cuelga del hombro para caminar por la calle. Lo arrastra como lo haría con un obstinado perro San Bernardo. El tedio cansa.
¿Por qué estamos tan cansados? ¿Ha leído el periódico recientemente? Añoramos la vida de Huck y Tom en el río Mississippi, pero nos vemos navegando en las aguas espumosas del río Grande. Desvíos en el río. Rocas en el agua. Ataques al corazón, deslealtades, deudas y batallas por la custodia de los hijos. Huck y Tom no tenían que enfrentar tales cosas. Nosotros sí, y nos mantienen desvelados. Puesto que no podemos dormir, tenemos un problema adicional.
Nuestros cuerpos están cansados. Piénselo. Si 70 millones de americanos no duermen lo necesario, ¿qué significa? Que un tercio del país se duerme en el trabajo, toma siesta en las clases o se duerme en el volante. (Mil quinientas muertes en la carretera se atribuyen a camioneros soñolientos.) Algunos cabecean mientras leen libros de Lucado. (Difícil de entender, lo sé). Diariamente se consumen treinta toneladas de aspirinas, pastillas para dormir y tranquilizantes. El medidor de energía en el tablero de mandos de nuestra cabeza marca vacío.
Si invitáramos a un extraterrestre a resolver el problema, sugeriría una simple solución: todo el mundo a dormir. Nos reiríamos de él. No entiende nuestro modo de trabajar. De veras, no entiende nuestro modo de trabajar. Trabajamos arduamente. Hay que ganar dinero. Hay títulos que alcanzar. Hay escaleras que subir. Según nuestra mentalidad, estar bien ocupado es estar a un paso de la santidad. Idealizamos a Tomás Edison, quien decía que podía vivir con quince minutos de sueño. Y por el contrario nos olvidamos de Albert Einstein, que promediaba once horas de sueño por noche. En 1910 los americanos dormían nueve horas por noche; en la actualidad dormimos siete y nos enorgullecemos de ello. Tenemos la mente cansada. Tenemos el cuerpo cansado. Pero, lo que es peor, tenemos el alma cansada.
Somos criaturas eternas y nos hacemos preguntas eternas: ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué es bueno? ¿Qué es malo? ¿Hay vida más allá de la muerte? Estas son preguntas fundamentales para el alma. Si las dejamos sin responder, tales preguntas nos robarán el descanso.
Sólo otra criatura viviente tiene tanto problema para descansar como nosotros. No los perros. Estos dormitan. Ni los osos. Estos hibernan. Los gatos inventaron las siestas breves, y las marmotas duermen veinte horas diarias. (Creo que tenía una marmota de compañero de cuarto en el segundo año de la universidad.) La mayoría de los animales saben descansar. Hay una excepción. Tales criaturas son lanudas, tienen poca inteligencia y son lentas. No, no se trata de los maridos en un día sábado. ¡Se trata de las ovejas! La oveja no duerme.
Para que la oveja duerma todo tiene que estar bien. Que no haya depredadores. No puede haber tensiones en el ganado ni insectos en el aire. No debe tener sensación de hambre en el vientre. Todo tiene que andar bien.
Desafortunadamente la oveja no puede hallar lugares de delicados pastos, ni puede rociar insecticida, ni tratar las fricciones personales, ni hallar alimento. Necesitan ayuda. Necesitan un pastor que las «guíe» y las ayude a «descansar en lugares de delicados pastos». Sin un pastor no pueden descansar.
Nosotros tampoco podemos hacerlo sin un pastor.
En el versículo dos del Salmo 23 , el poeta David se convierte en David el artista. Su pluma se convierte en pincel, su pergamino en lienzo y sus palabras pintan un cuadro. Un rebaño de ovejas echadas sobre sus patas dobladas rodea al pastor. Los vientres de las ovejas descansan en el pasto largo. A un costado hay una laguna quieta, al otro hay un pastor que vigila. «En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará» ( Salmo 23.2 ).
Note los dos pronombres que preceden a los verbos: Me hará … me pastoreará ¿Cuál es el sujeto activo? ¿Quién está a cargo? El pastor. Los pastores eligen el camino y preparan los pastos. La tarea de la oveja (nuestra tarea) es mirar al pastor. Con los ojos puestos en nuestro Pastor, podremos dormir. «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera» ( Isaías 26.3 ).
¿Puedo mostrarle algo? Busque el final de este libro y hallará una página en blanco. Cuando la mira, ¿qué ve? Lo que ve es un pedazo de papel en blanco. Ahora ponga un punto en el centro de la hoja. Mire nuevamente. ¿Qué ve? Ve el punto, ¿no es así? ¿No es ese su problema? Dejamos que las marcas negras eclipsen nuestro espacio blanco. Vemos las olas en lugar de al Salvador que camina sobre ellas. Vemos nuestras míseras provisiones y no vemos a Aquel que puede alimentar a cinco mil hambrientos. Nos quedamos con los oscuros viernes de la crucifixión y nos perdemos los brillantes domingos de resurrección.
Cambie de enfoque y relájese.
¡Y mientras lo hace, cambie de programa y descanse!
Mi esposa se encontró con una amiga en una cafetería. Las dos entraron al estacionamiento al mismo tiempo. Cuando salió de su coche, Denalyn vio a su amiga que le hacía señas. Pensó que le decía algo, pero no pudo oír palabra alguna. Un martillo neumático rompía el pavimento a corta distancia. Caminó hacia su amiga, que, como supo luego, sólo la saludaba, y ambas entraron en la cafetería.
Llegado el momento de irse, mi esposa no logró encontrar sus llaves. Buscó en su cartea, en el suelo, en el coche de su amiga. Finalmente cuando llegó al coche, allí estaban. No sólo estaban en la cerradura del contacto, el motor estaba funcionando. Había estado funcionando todo el tiempo que ella y su amiga habían estado en el café. Denalyn culpa al ruido. «Había tanto ruido, que olvidé apagar el motor».
El mundo se comporta de esa forma. La vida se puede hacer tan ruidosa que olvidamos apagarla. Quizás se deba a eso que Dios pone un énfasis tan grande en el reposo en los Diez Mandamientos.
Puesto que hizo tan bien el ejercicio, hagamos otro. De las diez declaraciones grabadas en las tablas de piedra, ¿cuál ocupa más espacio? ¿El adulterio? ¿El homicidio? ¿El robo? Uno tiende a pensar así. Cada uno de ellos merece que se le dé espacio. Pero es curioso: estos mandamientos son un tributo a la brevedad. Dios necesitó sólo tres palabras en castellano para condenar el adulterio y sólo dos para denunciar el robo y el homicidio. Pero cuando se llegó al tema del reposo, no bastó una oración.
«Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó» ( Éxodo 20.8–11 ).
Dios nos conoce muy bien. Podemos ver al dueño de la tienda que al leer este versículo piensa: «Pero alguien tiene que trabajar ese día. Si yo no lo hago, lo tiene que hacer mi hijo». Pero Dios dice, ni tu hijo . «Entonces lo hará mi hija». Ni tu hija. «Entonces un empleado». Ninguno de ellos. «Pienso que tendré que mandar mi vaca para que atienda el negocio, o quizás encontraré algún extranjero que me ayude». No. Dios dice no. Un día de la semana dirás no al trabajo y sí al culto. Te detendrás, te sentarás y te recostarás para descansar.
Aún objetamos: «Pero … pero … pero … ¿quién se hará cargo de la tienda?» «¿Y mis calificaciones?» «No he alcanzado mi cuota de ventas». Ofrecemos una razón tras otra, pero Dios las acalla todas con un conmovedor recordatorio: «Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día». El mensaje de Dios es claro: «Si la creación no sucumbió cuando reposé, no sucumbirá cuando reposes».
Repita conmigo estas palabras: No es mía la tarea de hacer funcionar al mundo.
Hace algo más de un siglo, Charles Spurgeon dio este consejo a sus estudiantes:
«Aun las bestias de carga necesitan que se les suelte a pacer de vez en cuando; el mar mismo se detiene en el flujo y reflujo; la tierra guarda sus reposos durante los meses de invierno; y el hombre, aun cuando es exaltado al rango de embajador de Dios, debe descansar o desmayará, debe limpiar la mecha de su lámpara o alumbrará mal, debe recuperar su vigor o envejecerá prematuramente … A la larga haremos más haciendo menos».
El arco no puede siempre curvarse sin temor de que se rompa. Para que un campo dé fruto, de vez en cuando debe permanecer en barbecho. Para que tenga salud, debe descansar. Baje la velocidad y Dios lo sanará. Traerá reposo a su alma, a su cuerpo y a casi todo su ser. Le guiará a lugares de delicados pastos.
Los pastos verdes no eran el paisaje natural de Judea. Las colinas de Belén donde David cuidaba su rebaño no eran fértiles ni verdes. Aún en la actualidad son casi desérticas. Los pastos verdes de Judea se deben al trabajo de algunos pastores. Han limpiado el terreno áspero y rocoso. Han quitado los tocones y las han quemado junto con la maleza. Riego, cultivo. Ese es el trabajo de un pastor.
Por eso cuando David dice «en lugares de delicados pastos me hará descansar», en realidad dice: «Mi pastor me hace descansar en su obra terminada». Con sus manos horadadas, Jesús creó una pradera para el alma. Arrancó los espinosos arbustos de la condenación. Arrancó los enormes peñascos del pecado. En su lugar puso simiente de gracia y cavó lagunas de misericordia.
Y nos invita a reposar allí. ¿Puede imaginarse la satisfacción en el corazón del pastor cuando, acabado el trabajo, ve a sus ovejas descansando en lugares de delicados pastos?
 
¿Puede imaginar la satisfacción en el corazón de Dios cuando hacemos lo mismo? Sus pastos son su don para nosotros. No son pastos que hemos cultivado. Tampoco son pastos que merecemos. Son un don de Dios. «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios» ( Efesios 2.8 ).
En un mundo difícil debido al fracaso humano, hay una tierra en que verdea su divina misericordia. Su Pastor le invita a ir allá. Quiere que se recueste, que se hunda hasta quedar oculto en los altos pastos de su amor. Allí encontrará descanso.
 

lunes, 29 de octubre de 2012

LA ACTITUD ES IMPORTANTE

Muchas veces nuestros problemas nos alejan de Jesús en vez de acercarnos a Él. La renovación comienza cuando nos concentramos en el poder de Dios y no en nuestros problemas.
 
La actitud es un sentimiento interior expresado en la conducta. Es por eso que a la actitud se la ve sin decir una sola palabra. ¿No hemos visto la cara hundida del malhumorado, o la mandíbula saliente del decidido? De todas las cosas que usamos, nuestra expresión es la más importante.
 
Mi hija Elizabeth ha traído mucha alegría a la familia, sin embargo su personalidad tiende a veces a ser melancólica. Cuando se siente así, su cara no expresa felicidad. Mi esposa Margaret le compró una estatuilla que dice: «Pon una cara feliz».
Es un recordatorio de que nuestras expresiones reflejan nuestros sentimientos interiores.
 
La Biblia nos enseña que «Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (1 Samuel 16:7). «Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso; ¿quién lo conocerá?» (Jeremías 17:9).
Estas declaraciones expresan nuestra incapacidad para saber con seguridad cuáles son las emociones que hay dentro de alguien. Pero pese a que no podemos juzgar a otros por su expresión interior, muchas veces las manifestaciones exteriores son «una ventana del alma». Una persona que lanza «una mirada que mata», con toda probabilidad no está cantando en su interior «Algo bueno te va a suceder».
Hechos 20 cuenta que Pablo se detuvo en Mileto y llamó a los ancianos de Éfeso. Estos hombres se reunieron y escucharon el discurso de Pablo. El futuro era incierto y su líder les dijo: «Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones» (vv. 22, 23).
Pablo exhortó a estos líderes de la iglesia para que apreciaran el trabajo que había comenzado. Interiormente fueron movidos a compasión por el hombre que los había disciplinado. Su actitud amorosa se manifestó en una muestra visible de afecto: «Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos. Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo le besaban, doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco» (vv. 36–38).
Como la actitud se expresa con frecuencia en nuestro lenguaje corporal y se nota en la expresión de nuestro rostro, puede ser contagiosa. ¿Han notado lo que sucede a un grupo de gente cuando una persona, por su expresión, revela una actitud negativa? O, ¿han notado el estímulo que reciben cuando la expresión facial de un amigo muestra amor y aceptación?
La presencia de David y la música que tocaba alegró a un atormentado rey Saúl. La Biblia nos dice que: «El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová» (1 Samuel 16:14). Se les dijo a sus siervos que buscaran a alguien que pudiera elevar el espíritu del gobernante. Trajeron a David al palacio y Saúl «le amó mucho[…] Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo pues ha hallado gracia en mis ojos. Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él» (vv. 21–23).
A veces la actitud puede simularse exteriormente engañando a los demás. Pero por lo general este fingimiento no dura mucho. La actitud siempre trata de aflorar.
Mi padre disfruta contando la historia del niño de cuatro años a quien le dio una rabieta.
Después de reprenderle su madre le dijo: «Hijo, ¡ve a esa silla y siéntate, ahora mismo!» El pequeño fue a la silla, se sentó y dijo: «Mamá, estoy sentado en la silla por fuera, pero estoy de pie por dentro».
¿Le ha dicho eso a Dios alguna vez? Todos hemos experimentado un conflicto interno parecido al que Pablo expresa en Romanos 7: “Porque no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero, eso hago[…] pero veo otra ley en mis miembros, que se revela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado (vv. 19, 23–25).
¿Parece familiar? Cuando un cristiano sincero me pide ayuda en su vida espiritual, siempre le hablo de la obediencia. La sencillez de "Para andar con Jesús", ese gran himno de James H. Sammis, señala la importancia de nuestra actitud obediente en nuestro crecimiento espiritual.
"Para andar con Jesús no hay senda mejor que guardar sus mandatos de amor. Obedientes a Él siempre habremos de ser Y tendremos de Cristo el poder.
Obedecer, y confiar en Jesús es la regla marcada para andar en la luz".
Durante un avivamiento en Skyline Wesleyan Church donde soy pastor principal, mi corazón fue tocado por las palabras de María, la madre de Jesús cuando dijo: «Haced todo lo que os dijere». Hablé a mi congregación sobre este pensamiento de obediencia sacado del relato del milagro de Jesús en las bodas de Caná (Juan 2:1–8).
Lo que Jesús te diga, hazlo, aunque…
  1. No estés en el «lugar apropiado» (v. 2)
Estaban en una boda y no en una iglesia cuando Jesús realizó este milagro. Algunas de las más grandes bendiciones de Dios estarán en «otros lugares», si somos obedientes a Él.
  1. Tengas muchos problemas (v. 3)
Se les había acabado el vino. Muchas veces nuestros problemas nos alejan de Jesús en vez de acercarnos a Él. La renovación comienza cuando nos concentramos en el poder de Dios y no en nuestros problemas.
  1. No estés animado (v. 4)
Jesús les dijo a los que estaban en la boda: «Aún
  1. No hayas caminado mucho con Él (v. 5).
Los criados que obedecieron a Jesús apenas le conocían, y los discípulos recién habían comenzado a seguirle. Pero se esperaba que obedecieran.
  1. No le hayas visto hacer milagros en tu vida.
Este fue el primer milagro de nuestro Señor. En esta ocasión, las personas tuvieron que obedecerle sin haber tenido ningún antecedente de milagros realizados por Él.
  1. No entiendas todo el proceso.
De esta historia bíblica podemos sacar una lección de obediencia: Escuchar las palabras de Jesús y hacer su voluntad. La obediencia interior nos brinda crecimiento exterior.
Una actitud dura es una enfermedad terrible. Produce una mente cerrada y un futuro oscuro. Cuando la actitud es positiva y conduce al crecimiento, la mente se expande y comienza el progreso.
Mensaje perteneciente a John Maxwell, del libro: "Actitud De Vencedor" un sello de editorial caribe.
 no ha venido mi hora». En vez de desanimarse por estas palabras María todavía esperaba un milagro.
 

viernes, 1 de junio de 2012

La medicina de la risa

Pastor Joel Osteen
Cuando estamos alegres nos sentimos de buen humor, nos reímos y divertimos, y esto constituye una excelente medicina para mantenernos sanos. (Prov. 17:22). 


“Un corazón alegre le hace bien al rostro, pero las penas del corazón abaten el ánimo”.Proverbios 15:13



Una gran cantidad de enfermedades que se padecen en nuestro mundo se deben simplemente a la falta de alegría en la gente. Vivir una vida tensa y llena de preocupaciones causa dolores de cabeza, problemas digestivos, falta de energía y no poder dormir bien.
Gran parte de estos síntomas se irían solo si vivimos una vida sin estrés; y para vivir sin estrés Dios nos dio la medicina de la risa, que viene a ser como una medicina natural que debemos utilizar que nos hace sentir mucho mejor.

Al reírnos Dios nos rejuvenece y nos restaura de las presiones que tenemos. En Proverbios 17:22 dice así:
“Un corazón alegre es la mejor medicina; un ánimo triste deprime a todo el cuerpo”. (Reina Valera contemporánea)

Cuando estamos alegres nos sentimos de buen humor, nos reímos y divertimos, y esto constituye una excelente medicina para mantenernos sanos. La ciencia médica nos dice que las personas que ríen más fortalecen su sistema inmunológico, reducen la presión arterial y tienen un 40% menos de probabilidades de sufrir un ataque al corazón que las personas que no se ríen con regularidad. También activa el lado derecho del cerebro, que nos ayuda a liberar la creatividad y tomar mejores decisiones. La risa activa tranquilizantes naturales del cuerpo que nos ayudan a relajarnos y dormir mejor.
Conozco a un a mujer que por años no había podido dormir bien, y para ello tomaba tranquilizantes, los tomó por tanto tiempo que ya no le hacían mucho efecto. Lo había intentado todo, dietas, fue a muchos médicos y probó varios tipos de medicinas, pero nada parecía funcionar. Sin embargo un médico le dio una receta muy inusual, le dijo: “Todas las noches antes de ir a dormir debe ver algo divertido, una película, un video, algo que la haga reír”. Ella comenzó a practicarlo noche tras noche, y mes tras mes fue mejorando, hasta dejar totalmente los medicamentos. Ahora puede dormir como un bebe. ¿Qué sucedió? Ella solo utilizo la medicina que Dios puso a nuestra disposición, que funcionaron mejor que los tranquilizantes que dan los hombres.

¿Será que usted también podría mejorar su salud y sanarse si tan solo aprende a despejarse un poco más y reír más a menudo?, ¿Podría ser que los dolores de cabeza, espalda, migrañas, dolor crónico, fatiga crónica, incluso la depresión se iría si solo tendría tiempo para jugar, reír y disfrutar de la vida que Dios le ha dado?

Cuando mi madre fue diagnosticada con cáncer terminal en 1981, esta es una de las cosas que ella hacía, además de orar y reclamar las promesas de Dios. Durante el día, en vez de ir a la cama, en lugar de sentarse o sentir lástima por sí misma, pensando en sus problemas, ella se iría y veía dibujos animados en la televisión. Se sentaba allí a reír y reír. ¿Qué estaba haciendo? Ella liberaba por la risa la medicina que Dios puso en nuestros cuerpos. Si no podía encontrar algo divertido para ver  terminaba buscando a mi hermano Pablo y ¡eso siempre la hacía reír!.

Cuando yo tengo un día duro con muchas presiones y me siento tenso, eso me lleva a tener un dolor de espalda justo en el centro de mi columna vertebral y se que es solo de tensión. Hago lo que estoy diciendo que hagamos, divertirme, y voy a jugar con mis hijos. Ellos siempre me hacen reír, o bien voy a ver algo divertido en televisión. Inmediatamente después de unos minutos de risa el dolor desaparece totalmente.

(…) “porque el gozo del Señor es nuestra fuerza”. Nehemias 8:10 (RVC)
Es como si tuviera un buen masaje, ¡pero mucho más barato! El medicamento que estoy hablando de hoy le puede ahorrar mucho dinero. Le puede ahorrar la comprar de las pastillas para dormir, tranquilizantes y antidepresivos. La risa libera medicamentos naturales del cuerpo. No sólo puede traer la curación física, también la risa ayudará a fortalecer nuestras relaciones.

Tengo un buen amigo que es médico. Contó que llegó una señora que tiene un caso grave de fibromialgia. Es muy doloroso. Pasaba horas al día con sufrimiento en la cama. Tenía fatiga crónica, falta de energía. Ella estaba en mal estado de salud tanto física como emocionalmente. Ella había pasado por tiempos difíciles y vivió una vida depresiva. El médico le dio medicamentos para tratar el dolor, pero él sabía que eso solo alivia los síntomas y no cura la causa raíz del problema. Después de haber hablado con ella un rato se dio cuenta de lo deprimida que estaba. Él le hizo una pregunta muy interesante, le dijo: "¿Cuánto tiempo ha pasado desde que usted ha tenido una buena risa, abundante?" La mujer pensó un momento y le dijo: "Doctor, no me he reído como en más de 30 años, desde que yo era un niña." Él dijo: "Bueno, aquí está la receta. Tienes que ir a buscar todas las películas divertidas que puedas encontrar. Ve a buscar a todos los libros divertidos que pueden leer y reír tanto como le sea posible”. Ella comenzó a hacer precisamente eso. En lugar de sentarse a sentir lástima por ella se echó a reír. Poco a poco volvió su alegría. Todos los días se reía más y más. Ella comenzó a sentirse mejor. El dolor comenzó a ceder. Ella recuperó su energía de vuelta. Tres meses más tarde volvió al médico para su chequeo. El médico dijo que al momento en que entró al consultorio él notó algo diferente en ella, había un brillo en sus ojos y una sonrisa en su rostro. Ella dijo: "Doctor, yo nunca me he sentido tan bien en toda mi vida."

“Buen remedio es el corazón alegre, pero el ánimo triste resta energías”. Prov. 17:22 (Versión: Dios habla hoy)

Cuando usted tiene un espíritu alegre, eso produce que la medicina de Dios fluya naturalmente en todo su cuerpo. Permítame preguntarle lo que el médico le preguntó: "¿Por cuánto tiempo ha pasado desde que usted ha tenido una buena risa, abundante?" ¿Un día?, ¿Una semana?, ¿Un mes? ¿Un año? ¿Diez años?.

Esta medicina que nos da la palabra de Dios es totalmente gratuita, no tiene efectos secundarios. Se puede tomar tantas veces como desee.

Voy a darle una receta hoy: Todos los días, por lo menos tres veces, busque algo divertido que le haga reír a carcajadas. No es una risa interior, es una risa en voz alta, una carcajada de alegría. Suelte las endorfinas en el interior. Active los tranquilizantes naturales.

Cada vez que te ríes refuerzas tu sistema inmunológico. Reduces la presión arterial. Bajas la tensión y la creatividad viene. 


Si usted va a permanecer con esta receta y va a reír todos los días con un corazón feliz, si adopta una mente alegre, entonces va a dormir mejor, va a hacer más cosas, tendrá más energía. Usted va a tomar mejores decisiones, será más creativo.

Creo incluso que algunas de estas zonas de dolor crónico o fatiga, comenzará a desaparecer. ¡No olvide tomar su medicina! -> 


jueves, 17 de mayo de 2012

Desconfia de tus emociones


Por Miriam Delgado

No podemos dejar que las circunstancias controlen nuestras emociones que nos llevan a encerrarnos en una tristeza que si no la controlamos, destruye nuestra vida.
  
Comúnmente desconfiamos de muchas personas a nuestro alrededor, estamos pendientes de cuidarnos de aquellos que puedan hacernos daño. En otras palabras, ubicamos a nuestros enemigos para mantener una distancia para protegernos.

Nos enfocamos tanto en esto, que no nos damos cuenta de que a veces nuestro principal enemigo somos nosotros mismos. El corazón lleno de emociones y sentimientos nos juega trampas en las que caemos y por ello sufrimos quizás más de lo necesario. En la Biblia, Jeremías 17: 9 dice que “engañoso es el corazón más que todas las cosas”.


Tendemos a manejarnos de acuerdo a cómo nos sentimos y tomamos decisiones basándonos en nuestras emociones.


Tuviste un problema con tu esposo, te lastimó y hoy te levantaste sin sentir amor por él.


Comenzaste a cuestionarte hasta que llegas a pensar si casarte fue un error. Toda una artimaña mental basada en unos días en los que no sentiste el mismo amor que sentías al principio.


Probablemente más de una circunstancia a tu alrededor es negativa, no entiendes por qué todo parece estar mal, te sientes triste y pasan los días y tus emociones se siguen hundiendo en esa desilusión, que si no la sabes manejar, se convierte en frustración, estrés y posteriormente en una depresión que viene siendo el estado emocional más grave y autodestructivo en el que podemos caer.


Las emociones son variables. Cambian de día en día, por eso no podemos seguir cada pensamiento y sentimiento que tenemos como si fuesen una verdad absoluta ni mucho menos tomar decisiones importantes basándonos en éstos.


Cuando algo nos sucede y nos sentimos tristes, no debemos permanecer así por mucho tiempo. Quizás un breve periodo de desilusión no tenga un efecto devastador en nuestra vida, pero una tristeza que dejamos crecer sin control y reforzamos cada día pensando en lo mal que nos sentimos, puede llevarnos a una depresión.


No debes basar tu felicidad en que todo en tu vida esté bien. Si piensas que no vas a ser feliz hasta que todas las circunstancias estén bien, nunca vas a ser feliz. No podemos dejar que las circunstancias controlen nuestras emociones, que unidas a los pensamientos nos llevan a encerrarnos en una tristeza que si no la controlamos, destruye nuestra vida.


Quiero decirte que peor que nuestras emociones, el enemigo de nuestras almas, el padre de mentiras, quien la Biblia llama Satanás continuamente está buscando derrumbarnos y cuando hacemos caso a nuestras emociones, le hacemos el trabajo fácil. El ha venido para engañar, matar y destruir. Es el autor intelectual de muertes, guerras, enfermedades, hogares destruidos, depresión y todo lo negativo que puedas imaginar, por lo tanto, es el escritor de todas las emociones y pensamientos dolorosos que pasan por tu mente y tu corazón.


Pero Jesús vino para traer vida, para darnos esfuerzo, para levantarnos, darnos esperanza y llenarnos de alegría. Dice la Biblia que el gozo de Dios es nuestra fortaleza. La alegría que El nos da es lo que nos da fuerzas para seguir adelante. Sin gozo, somos débiles, abrimos la puerta para que entren los pensamientos negativos e iniciamos una caída libre hacia nuestra destrucción.  


Basta ya de tanta tristeza y dolor. El llanto puede durar toda una noche, pero así como sale el sol de un nuevo día, la oportunidad de nuevas alegrías toca tu puerta. La depresión no tiene que ver con lo que te sucede sino con la actitud que asumes ante tus circunstancias. Puedes decidir tener una actitud de esperanza renovando tu mente con las promesas de Dios. Deja de confiar en lo que te dicen tus emociones y comienza a confiar en quien te ama, te conoce, te cuida y está a tu lado siempre: Dios. 

jueves, 10 de mayo de 2012

Amor sin limites



A diferencia de la gente, Dios nos ama sin importar nuestro desempeño.

El  primer  deseo  que  tenemos  los  seres  humanos  es  el  del amor incondicional y  la aceptación. Esto es algo que todos buscamos. Pero no  lo deseamos de cualquier persona; tendemos a quererlo de aquellas que más 
nos importan.  La  mayoría  de  nosotros buscamos  obtener  la  aprobación  de  esas 
personas,  ya  sean  nuestros  padres,  jefes,  o  de  las  gentes  que  queremos impresionar con el fin de pertenecer a su círculo social. 

Sin  embargo,  ese  tipo  de  amor  y  aceptación  está  totalmente condicionado; depende de  lo que debamos o no debamos hacer. Aun más, las  personas  de  quienes  tratamos  de  obtener  aprobación,  ellos  mismos tienen  los  valores  sesgados. Así,  podríamos  pasar  años,  y  hasta  décadas, intentando  obtener  de  alguien  o  de  algún  grupo  la  aprobación  que  puede ser contraria directamente a la voluntad de Dios.  
Verdaderamente,  solo  Dios  puede  ofrecemos amor  y  aceptación indiferencia  de  la  gente,  condicionales  para  siempre.  Solo  al  buscar  su 
aprobación sabemos que  vamos en la dirección correcta.  

A diferencia de la gente, Dios nos ama sin importar nuestro desempeño.
Aun cuando cometemos errores, él está de nuestro lado, alentándonos con su  apoyo. Si  el Dios  del  universo  nos  ama  y  aplaude,  ¿por qué  nos  debe importar  lo  que  los  demás  piensen  de  nosotros?  La  Palabra  de  Dios  nos 
dice: «Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de damos generosamente, junto con él, todas las cosas?  
¿Quién  acusará  a  los  que  Dios  ha  escogido?  Dios  es  el  que  justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo?


¿La tribulación, o la angustia, la persecución,  el  hambre,  la  indigencia,  el  peligro,  o  la violencia?  ...  Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquél que nos amó. 
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios,  ni  lo  presente,  ni  lo  por  venir,  ni  los  poderes,  ni  lo  alto  ni  lo profundo,  ni  cosa  alguna  en  toda  la  creación,  podrá  apartamos  del  amor que  Dios  nos  ha manifestado  en  Cristo  Jesús  nuestro Señor».  (Romanos 8:31-15; 37-39).

Seguridad bendita 

El  segundo  deseo  profundo  que  cada  persona  tiene  es  la  seguridad.  Y para encontrar  la  seguridad que queremos,  tratamos de  conseguir aquello que  creemos  que  suplirá  nuestras  futuras  necesidades.  ¿Pero  cómo sabemos  para  qué  prepararnos?  Podemos  pasar  la  vida  sintiéndonos seguros acumulando riqueza, solamente para tenerlo todo destruido en una 
caída de la bolsa de valores, un fuego o una enfermedad. 

Solo Dios conoce el futuro, y solo él puede ofrecemos seguridad genuina. ¿Recuerda  esta  historia  del  capítulo  decimosegundo  del  Evangelio  de Lucas?: 

«El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: "¿Qué vaya hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha". Por  fin  dijo:  "Ya  sé  lo  que  voy  a  hacer:  derribaré  mis  graneros  y construiré  otros  más  grandes,  donde  pueda  almacenar  todo  mi  grano  y bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para 
muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida”. Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?”  Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios» (versículos 26-21).

Proverbios  3:25-26  dice:  «No  temerás  ningún  desastre  repentino,  ni  a desgracia que sobreviene a los impíos. Porque el Señor estará siempre a tu lado y te librará de caer en la trampa». 

Si tenemos nuestra seguridad en Jesús, no tenemos absolutamente nada que  temer.  Él  con0ge  el  futuro  y  estará  con  nosotros  en  todas  las circunstancias. En  Isaías 41:10, Dios promete: «Así que no  temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa».  Para  construir  su  vida  en  la  persona  de  Cristo  hay  que  ser,  (en  sus propias palabras): «como un hombre prudente que construyó su casa sobre la  roca.  Cayeron  las  lluvias,  crecieron  los  ríos,  y  soplaron  los  vientos,  y azotaron  aquella  casa;  con  todo,  la  casa  no  se  derrumbó  porque  estaba cimentada sobre  la roca» Mateo 7:24-2. Otros construyeron sus casas en la arena de  la  riqueza,  la  fama o el poder. En cualquier momento,  todo  lo que han construido puede ser arrasado como un castillo de arena ante un 
mar tormentoso. 

En  las  palabras  de  un  antiguo  himno,  podemos  decir:  «¡Bendita seguridad,  Jesús  es  mío!».  El  es  la  seguridad  fundamental.  Cuando  lo encuentres,  la  paz  fluirá  a  través  de  ti.  Te  sentirás,  de  nuevo,  como  un pequeño  niño  que  sube  al  regazo  de  su  Padre todopoderoso  y  todo protector.  Podrás  dormir  profundamente  y  sentir  una maravillosa  frescura en las profundidades de tu alma.  La seguridad real, la seguridad verdadera, solo viene de Jesucristo.

Significación suprema 
El  tercer  deseo  profundo  que  cada  persona  tiene  es  la  significación:  de hacer  algo  con  nuestras  vidas  que  sea  de  valor  duradero  y  que  impacte, algo que realmente importe, que haga que valga la pena vivir la vida. 
La mayoría de nosotros intenta hacer cosas que parezcan ser importantes ante  la  vista  de  los  demás;  pero,  ¿cómo  sabemos  si  lo  que  estamos haciendo tiene una verdadera trascendencia? ¿Cómo  sabemos  si  todos  nuestros  esfuerzos  terminarán  siendo descaminados? ¿Nos pasaremos toda la vida escalando lo que creíamos que era  la escalera del éxito, solo para  luego descubrir que estaba apoyada en la pared incorrecta? 1 Corintios 3:11-15 aclara que Dios es el juez de lo que tiene  significación  eterna  y  de  lo  que  es meramente temporal.  El  apóstol Pablo explica: «Porque  nadie  puede  poner  un  fundamento  diferente  del  que  ya  está puesto, que es  Jesucristo. Si alguien construye sobre este  fundamento, ya sea con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y paja, su obra se mostrará  tal  cual  es,  pues  el  día  del  juicio  la  dejará  al  descubierto.  El fuego  la dará a conocer, y pondrá a prueba  la calidad del  trabajo de cada uno.  Si  lo  que  alguien  ha  construido  permanece, recibirá  su  recompensa, pero si su obra es consumida por las llamas, él sufrirá perdida. Será salvo, pero como quien pasa por el fuego», 
Solo el  trabajo hecho para Dios perdurará. Y, únicamente, al  tener una relación  significativa  con  Jesús,  podemos  saber  lo  que  Dios  desea  que hagamos  con nuestras  vidas:  qué  trabajo ha  escogido para  nosotros. Nos involucramos  en muchos  asuntos,  pero  cuando  Jesús  nos  dice:  «Busquen primeramente el  reino de Dios y su  justicia, y  todas estas cosas  les serán añadidas» Mateo 6:33, usted sentirá que su vida  tiene el propósito que su Señor  espera  de  ella.  Únicamente  aquellas  cosas  que  usted  dedica  a  la eternidad perdurarán; y usted las descubrirá al conocer a Jesús.  Amigo,  ¿es  usted  una  persona  lastimada  cuyas  necesidades  no  son satisfechas por las soluciones falsas que le ofrece el mundo? ¿Se ha sentido poco agradable, inseguro e insignificante? Le invito a que evoque los pasos que lo han traído a este lugar en su vida. Considere, cuidadosamente, estos tres temas y aplique las verdades sobre ellos en su vida. ¿Dónde ha buscado el amor? o ¿Qué ha buscado en su lugar? ¿Cómo ha  intentado encontrar seguridad? y ¿Cuánta paz y descanso ha obtenido? ¿Qué está haciendo para darle significado a su vida, y que diferencia ha conseguido en ella?  Le  recomiendo que haga  lo  siguiente: divida una pieza de papel en tres columnas y empiece a  contestar,  verazmente,  estas  preguntas.
Pídale a Dios que lo dirija hacia la verdad. Jesús prometió  que  su  Espíritu:  «nos  guiaría  a  la verdad» (Juan 14:17). 

Entonces, después de haber trabajado en una evaluación  franca  de  su  vida,  sus necesidades, y  la manera  en  que  usted  las,  ha  suplido,  le  pido  que  pase  tiempo  con Jesús, orando por cada regalo que solo él puede darle. No es necesario que le suplique; le aseguro que él anhela darle aun más de lo que usted ansioso desea aceptar.  Mi Señor Jesucristo desea llenar cada necesidad. Cuando usted le permita hacerla,  encontrará perfecto  e  incondicional  amor,  seguridad  absoluta, importancia  eterna:  todo  ello  fluyendo  abundantemente  hacia  todos aquellos que usted conoce.


miércoles, 9 de mayo de 2012

Cómo triunfar sobre la tentación



Somos libres para optar en contra del pecado; su dominio ha sido destrozado . Como creyentes, somos libres para decir "no".

La palabra tentación tiene un significado distinto para cada persona. Algunos tienen problemas para controlar su lengua, en tanto que otros batallan con el impulso de usar drogas o de consumir demasiado alcohol. Muchos luchan una guerra secreta con sus apetitos sexuales.
No importa con lo que usted este luchando, sepa que no esta solo, que no es la única persona que tiene dificultades para tomar las decisiones correctas. La tentación ha sido definida como "la atracción a cometer un acto imprudente o inmoral, especialmente por una recompensa ofrecida (o percibida)". Eso es lo que hace que el proceso de tomar una decisión produzca mucha tensión. La buena opción puede parecer poco atractiva superficialmente, en tanto que la negativa tiene un atractivo especial.
Sentimos tensión cuando estamos decidiendo entre lo que debemos y lo que no debemos hacer. Esta lucha no es imaginaria; el cuestionamiento "debo o no debo" no es un ejercicio intelectual aislado. Se esta librando una verdadera guerra dentro de nosotros.
La raíz de este conflicto se llama pecado. Por naturaleza todos hemos nacido pecadores y estamos separados de Dios; es decir, tenemos un deseo nato de vivir como queremos en lugar de hacerlo como Dios lo prescribe. La única solución para esta separación de Dios esta en su Hijo Jesucristo que murio en la cruz para pagar el castigo por el pecado y reconciliarnos a Dios (Romanos 6:23; Juan 3:16).
¿Por que parece tan bueno?
Cuando aceptamos el hecho de que Cristo ya pago por el pecado y confiamos en Él como salvador, oficialmente hemos muerto al pecado.

¿Que quiere decir esto? Muerto significa que el pecado ya no tiene poder para forzarnos a hacer o pensar nada (Romanos 6:1-3, 10-14). Por supuesto que el pecado todavía existe como influencia, pero su reinado ha sido destruido; tiene acceso a nosotros, pero no autoridad sobre nosotros.
Somos libres para optar en contra del pecado; su dominio ha sido destrozado . Como creyentes, somos libres para decir "no".
En Cristo tenemos una vida nueva y un espíritu nuevo (2 Corintios 5:17). El Espíritu Santo que habita en nosotros desde el momento en que depositamos nuestra confianza en Jesús, nos capacita para elegir la obediencia en lugar de la rebeldía. Aún asi la atracción hacia el pecado a veces puede ser demasiado fuerte.
El atractivo es real
Es importante entender que nuestros deseos naturales nos fueron dados por Dios y que son legítimos. Por ejemplo, no hay nada malo en querer comer. Pero cuando queremos comer más, o menos, de lo que debemos, o queremos estar a la moda aunque de alguna manera perjudique nuestro cuerpo, el deseo es ilegítimo. Siempre que sobrepasemos los límites del amor que Dios ha estipulado entramos en terreno pecaminoso.
La primera reacción cuando caemos en tentación es culpar a otra persona o atribuirlo a defectos de nuestra personalidad. "Mi amigo me empuja hacerlo", tratamos de explicar; o: "Asi me educaron mis padres; no puedo evitarlo". Esa táctica de desviar la culpa hacia los demás no es nueva. Cuando Dios busco a Adán en el Huerto del Edén después de haber pecado, Adán culpo a Eva (Génesis 3:12).
¿Por que hacemos esto? Es difícil admitir que el problema esta en nosotros. Es probable que muchas veces hayamos oído la excusa: "El diablo me obligo a hacerlo", y que nosotros mismos la hayamos usado. En efecto, frecuentemente Satanás juega un papel en la tentación; pero esa frase simplemente no es verdad.
Satanás jamás puede obligarnos a hacer nada. Su poder se limita a la manipulación y al engaño (2 Corintios 11:3; Juan 8:44). Puede impulsarnos a tener muchos deseos de hacer o decir algo, pero literalmente no puede forzarnos a hacerlo. Si, Satanás es un enemigo formidable y su intención de hacernos caer en sus trampas y sus lazos nunca cambia. El Señor Jesús nos advirtio: "él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira" (Juan 8:44).
La Palabra de Dios en 1 Tesalonicenses 3:5 y Mateo 4:3 se refiere a Satanás como el tentador, el responsable de inducir a muchos a descarriarse. Constantemente busca nuestros puntos débiles y vulnerables y los explota cuando tiene oportunidad de hacerlo (1 Pedro 5:8). No obstante, como nos asegura Job 1:12, sus facultades son limitadas por Dios.
Por otra parte, Dios no nos tienta a pecar; su carácter no le permite hacerlo. De ninguna manera puede el Dios santo y todopoderoso estar asociado con el pecado. Santiago 1:13-14 dice: "Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido".

No importan ni la presión, ni los incentivos, ni los detalles atractivos, la Escritura dice claramente que nosotros somos los responsables de nuestro pecado y nadie más. Cuando somos tentados, podemos decir solo no; la decisión es nuestra. Y pese a la influencia fuerte y negativa de la tentación podemos hacer la elección correcta con la ayuda de Dios. Al reconocer la verdadera naturaleza del conflicto, estamos preparados para poner la Palabra de Dios en acción ante cualquier desafío.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Video - Cafe Chill Adoracion en Chill Out

Deseo compartir con ustedes un rato en la presencia de Dios, con canciones de adoracion en chill out: espero la disfruten y aprovechen un rato de intimidad con el Padre. Besos
 

lunes, 30 de abril de 2012

Eres lo que piensas

Dios está interesado en tu mente y tus pensamientos. ¿Sabes por qué? Porque lo que pensamos tiene un gran impacto en cómo actuamos. Eres lo que piensas. Por lo tanto cuanto más sanos y verdaderos sean tus pensamientos más sana será toda tu vida. Pero cuánto más fatalistas, negativos y negros sean tus pensamientos más te enfermarás.

¿Por qué te deprimes? Porque más allá de las situaciones que hayas vivido, piensas en todo lo triste, lo doloroso y lo que está mal. Te ves a ti mismo como víctima y sufres.

¿Por qué mantienes el rencor y la falta de perdón? Porque piensas una y otra vez en lo que te han hecho, y cuánto más lo piensas más herido te sientes y mayor es tu enojo y deseos de vengarte.

¿Por qué fracasas cuando emprendes alguna actividad? Porque piensas que no podrás hacerlo bien, que no eres suficientemente capaz, o que a otros les irá mejor que a ti.

¿Por qué te aíslas de la gente y te encierras en ti mismo? Porque piensas que todos son unos falsos, que no se puede confiar en nadie, o bien, que no volverás a permitir que nadie te lastime.

¿Por qué sientes que Dios está lejos y no te escucha? ¡Porque es lo que piensas y sientes!

Pero todos los ejemplos anteriores tienen algo en común: son mentira. Son pensamientos mentirosos que te mantienen atado, paralizado, frenado y dando vueltas en círculos.

Pensar correctamente es vital para vivir correctamente y tener éxito en todo lo que emprendas. Pensar correctamente es pensar como Dios piensa. Es funcionar de acuerdo a los pensamientos de Dios.

Cuando piensas correctamente, las decisiones que tomes respecto a cada área de tu vida serán buenas, y aún si te equivocas podrás corregirlo y volver a empezar.

Dejarte guiar por Dios y su forma de pensar es la mejor decisión que tú y cualquier persona puede tomar.

Para pensar sabiamente tienes que pensar como Dios piensa. ¿Y cómo piensa Dios? Lee su Palabra y lo descubrirás. Pero te doy algunos ejemplos: Dios piensa en que todo es posible, Dios piensa en sanidad, Dios piensa en gozo, Dios piensa sin miedos, Dios piensa en abundancia, Dios piensa ideas originales y creativas, Dios piensa en fe, Dios piensa en avance, crecimiento, multiplicación.

¡Anímate a pensar como Él!

¿Qué tipo de decisiones crees que toman las personas que piensan como Dios piensa?

¿Qué situación enfrentas actualmente en la que necesitas aprender a pensar como Dios piensa para encontrar la mejor solución? Por Edgardo Tosoni

martes, 24 de abril de 2012

Que es el Amor?


Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
(1 de Juan 4:7)
Un querido hermano me contó: “Estuve de visita en una asamblea en otra ciudad. Ningún hermano me brindó hospitalidad en su hogar, me sentí muy solo y tuve que buscar abrigo en la pieza fría de una posada.”
Quizá alguien puede pensar que lo anterior es un detalle que no tiene tanta importancia.Yo, sí me quedé pensando que en la esfera del servicio cristiano, todo detalle cuenta ante Dios y los hombres. Pienso sobre el contenido, valor y significado de tan maravilloso vocablo: EL AMOR; el cual es el que da sentido real a nuestra vida cristiana.
Como “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido… para anunciar las virtudes del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.” (I de Pedro 2:9) Fuera de esa relación vital con el Señor Jesucristo que se expresa en el amor, el mundo no podrá ver en nosotros el origen celestial que nos distingue del otro pueblo que anda sin Dios y sinesperanza.
Escrito está: “practicando la hospitalidad…” (Romanos 12:13), y “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis AMOR los unos con los otros.” (Juan 13:35).
Es común hablar sobre el amor cristiano y, gracias al Señor por ese amor que yo he visto y sentido en nuestro medio, mas es necesario que todos los creyentes vivenciemos ese amor a TODOS, así nuestra vida será rica en frutos y haremos que la vida de los demás sea bendecida. Es bueno comprender que amor cristiano es comunicación con entrega. Porque el apóstol Pablo estaba lleno de ese bendito amor, podría exclamar: “Sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día, deseando verte para llenarme de gozo.” ¡Qué maravilloso ejemplo para nosotros en estos tiempos tan difíciles!
Es que el mundo que nos rodea, las personas con las cuales nos comunicamos, el hermano, amigo y vecino no pertenecen al mundo fantástico, son personas reales como yo. Y es en este mundo real donde yo vivo, que Cristo me enseña y manda a amar de verdad, no al hombre genérico de la filosofía marxista, sino al Pedro y Juan, a la Mercedes y Lola que pasan a mi lado, con quienes yo me relaciono todos los días, que como yo, tienen problemas grandes o pequeños, ilusiones, tristezas y alegrías. No el “amor” del bohemio que llora el desengaño en la mesa de una cantina, ni el amor platónico que inspira al poeta al pulir el verso. A primeras, es hacer todo el bien que esté en mi mano hacer, dando en todo y a todos, según el Señor me haya dado:
“O si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. 9El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. 10Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.”
(Romanos 7-10)
El amor de Cristo en cada creyente debe ser un amor que se manifiesta no sólo en hechos sobresalientes como ayudar a los hermanos en una catástrofe, sino también en esos detalles que parecen pequeños y sin mucho valor, pero que por eso mismo le dan sabor y sentido a la vida, que hacen como “el poquito de sal a la comida”. Que la caballerosidad y delicadeza del ser cristiano, no nos dejen caer en la tosquedad, reconsideración y falta de sensibilidad, que debe caracterizar a todos los que andamos con Jesús, cada momento y en todas las circunstancias: trabajo, recreación, en la asamblea, calle y hogar, tenemos el privilegio y responsabilidad de hacer brillar nuestra luz (Mateo 5:16).
La profundidad de nuestra fe sólo podrá ser apreciada a la luz de la ternura, comprensión y solicitud que mostremos sinceramente a los demás (Romanos 12:9).
Amor es no hacer acepción de personas, consolar al triste, alentar al débil, orientar al extraviado, visitar al hermano. Amor es escribir al ausente, ceder mi puesto al que esté de pie, sea en la asamblea o vehículo de transporte. Amor es perdonar setenta veces siete y postergar la ofrenda por la conciliación. Amor es dar nuestra amistad franca, abierta, limpia y sincera, así como la brindó el Señor a todas las gentes de su tiempo, sin distinción de edad, sexo, cultura o condición social.
Hermano, no tenemos otro modelo sino Él, porque no hay nadie como Él. En la parábola del buen samaritano nos ordenó: “haz esto y vivirás” (Lucas 10:28).
Amor es mi hogar, mesa y corazón abiertos, según mis posibilidades y con discernimiento, para el pueblo de Dios y aún donde el no creyente se sienta bendecido. Amor es no creerme superior a mi hermano (a) y como tal, relegarlo a un segundo plano en relación conmigo y con otros. Escrito está: “antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.” (Filipenses 2:3). Amor es alegrarnos por el progreso, fortuna y comodidad de nuestro hermano, sin sentir que el Señor, por nuestra pobreza material no nos ama, y no pensar con corazón malo que “Dios le da pan a quien no tiene dientes”, como es el decir de muchos.
Amor es cumplir nuestras promesas, por pequeñas que sean, ante Dios y los hombres. Amor es no cansarnos nunca de servir, pues “a su tiempo segaremos”. Como discípulos de Cristo no podemos sustraernos a su amor y proyectarlo a otros sin caer en el campo de una mera profesión de fe sin raíz y frutos.
Solo a los pies de nuestro adorable y precioso Salvador, contemplando sus glorias, sintiendo su infinito amor, es que podemos ver y sentir lo pobre que somos para amar por nuestra propia fuerza aún a pesar de nuestros propósitos y loables resoluciones, de amar incluso a los que nos son antipáticos, mezquinos, orgullosos y desamorados.
Comprendemos que librados a nuestro propio valer somos siervos inútiles. Para amar así no tenemos otro camino que negarnos a nosotros mismos, tomar su cruz e ir en pos de Él (Marcos 8:34). Solo Cristo en nosotros pude llenarnos de ese amor que no podrá morir, así las circunstancias y las personas nos sean adversas. Por eso Pablo podía exclamar: “no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” (Gálatas 2:20).
Así, “arraigados y cimentados en amor”, estaremos capacitados para comprender y conocer el amor de Cristo, “que excede a todo conocimiento” y ser “llenos de Su Plenitud”. (Efesios 3:17-19).

El amor tiene otro nombre: JESUCRISTO.