jueves, 14 de abril de 2011

Resuelvo no desperdiciar mi vida

Editorial Ministerio Cristo Roca Firme por Josué David Zapata Vázquez

Cada día que pasamos como creyentes en Cristo Jesús nos encontramos en el mismo lugar, reflexionando en donde invertir nuestro tiempo y recursos para el avance del Reino de Cristo. A consecuencia del pecado, nuestro cuerpo continúa su envejecimiento natural desde que nacimos, nos amenazan nuevas formas de enfermedades desde la caída del hombre y cada día estamos en la línea entre la vida y la muerte. Finalmente nos consuela saber que Dios es el Soberano sobre la vida y sobre la muerte.

Sin embargo, nos encontramos con la realidad de que cada cosa que hacemos con nuestro propósito, nuestro tiempo, nuestro cuerpo y nuestros recursos son el producto de donde se encuentra nuestro más profundo anhelo y cuál es nuestro más preciado tesoro. Podemos caer en la trampa de este mundo de invertir nuestro tiempo en cosas que a la larga nos dan tesoros temporales y satisfactorios a nuestro entorno presente pero que en nada abundan en tesoros celestiales y en nada nos sirven en nuestra continua batalla por nuestro gozo eterno en Dios.

También podemos tener la tentación de vivir de glorias pasadas y de momentos en el pasado donde hemos servido al Señor y hemos visto el Espíritu Santo de Dios obrando para Su Gloria en nuestras vidas y en nuestro entorno. Pero con el tiempo debemos entender que la vida cristiana no tiene un millaje acumulado, cada día comenzamos de nuevo en esa búsqueda continua de crecer en nuestro gozo eterno en Dios mediante nuestro servicio gozoso en el Reino de Cristo y estamos en continua expectativa del propósito y deseo de Dios en cada situación de nuestras vidas.
A comienzo de los pasados años he sido inspirado por hermanos del pasado como Jonathan Edwards para hacer mis resoluciones para año nuevo. Sin embargo, el principio de un año no debe ser el único momento para tomar un alto y re-direccionar nuestras vidas en las áreas que entendemos no están claramente enfocadas en el propósito de Dios y en la Verdad Revelada en Su Palabra.
Resuelvo No Desperdiciar Mi Propósito
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Romanos 11:36
“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” Salmos 73:25-26
Podemos resumir lo que es el propósito divino para nuestras vidas al crearnos de glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. Sin embargo, recientemente hemos comprendido por Su Palabra que ambas cosas no están divorciadas la una de la otra ni son dos áreas en las cuales hay que crecer de manera independiente. El Espíritu Santo nos ha dado la convicción de que Dios es más glorificado cuanto más nos gozamos y estamos satisfechos en Él.
“Porque en Él (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. ” Colosenses 2:9-10
Resuelvo no desperdiciar mi propósito de manera que no solamente mi mente y mi corazón lo entiendan sino que además mi voluntad, mis acciones y decisiones giren alrededor de esta grande verdad. Resuelvo predicar esta verdad en cada sermón que Dios me permita exponer su Palabra de manera que en cada frase que expresemos vaya con el propósito de que la Iglesia crezca en su gozo eterno en Dios. Resuelvo dirigir a la iglesia en alabanzas que glorifiquen a Dios y lleven a mis hermanos a deleitarse en la persona de Dios y en Su Presencia como su mayor tesoro y satisfacción en este mundo. De no hacerlo, llenaré mi mente y corazón de la Palabra de Dios de manera que produzca en mi arrepentimiento verdadero para no desperdiciar mi propósito en esta tierra.
Resuelvo No Desperdiciar Mi Cuerpo
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:1-2
“Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” Filipenses 1:19-21
Si nuestra única pasión es glorificar a Dios gozando de Él para siempre tanto en la vida como en la muerte, y si la vida que más magnifica a Cristo es la vida de amor sacrificial, entonces la vida es riesgo y el riesgo es correcto en la vida cristiana. Si escapamos de ella desperdiciamos nuestra vida. El riesgo es que nuestros cuerpos sentirán el sufrimiento, el cansancio, el rechazo y la carga que trae vivir una vida de gozo en Dios. Pero más que todo puede llegar al punto de la muerte por causa del Reino de Cristo.
Resuelvo no desperdiciar mis fuerzas y energía de manera que el mundo no vea que considero otras cosas más valiosas que Cristo. Resuelvo no desperdiciar mi salud o mi enfermedad sino que la usaré para glorificar a Dios en mi cuerpo de manera que sea magnificado Cristo en mi vida. Resuelvo guardar mi cuerpo en santidad glorificando a Dios en una vida de completa pureza sexual y fidelidad a Dios. Resuelvo que cada miembro de mi cuerpo, que es templo del Espíritu Santo, será separado para deleitarse y completamente estar satisfecho en Cristo Jesús en toda función que realice. De no hacerlo, llenaré mi mente y corazón de la Palabra de Dios de manera que produzca en mi arrepentimiento verdadero para no desperdiciar mi cuerpo en esta tierra.

Resuelvo No Desperdiciar Mi Tiempo
“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.” Efesios 5:15-17
“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.” Salmos 34:1-2
Las palabras que se dicen se las lleva el viento pero el tiempo que se dedica a alguna cosa es la mayor prueba de que lo hablado va cónsono con la vida diaria de una persona. Puedo decir que Cristo es mi mayor tesoro y que deleitarme en Él en cada aspecto de mi vida pero si donde invierto mi tiempo no va a la par con esa expresión, de nada vale. El tiempo es algo esencial para Dios. Dios nunca llega tarde o temprano, siempre llega a tiempo. Todas las cosas que existen dentro del tiempo y espacio de Su creación están controladas por Su Soberanía. Toda la historia de redención ocurrió en Su tiempo y Jesús no desperdició ni un solo momento de su vida para glorificar a Dios.
Resuelvo no desperdiciar mi tiempo en cosas que a la larga tomen el lugar de mi Supremo Tesoro que es Cristo Jesús. Resuelvo dedicar un tiempo considerable a la oración y a escudriñar y meditar profundamente en las Escrituras. Resuelvo aprovechar mi tiempo dedicándolo a mi primer ministerio que es mi familia de manera que cada miembro de ella pueda gozar de Jesús de una manera más profunda y más real. Resuelvo orar cada día para que Dios sea el que dirija mis pasos de manera que mi tiempo esté sincronizado con el tiempo y el propósito que tenga su Espíritu para yo hacer o decir de acuerdo a Su Eterna Voluntad. De no hacerlo, llenaré mi mente y corazón de la Palabra de Dios de manera que produzca en mi arrepentimiento verdadero para no desperdiciar mi tiempo en esta tierra.
Resuelvo No Desperdiciar Mis Recursos
“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Mateo 6:19-21
“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;” 2 Corintios 9:6-8
Dios nos da recursos no para que nuestras vidas giren alrededor de las dádivas sino que sean para glorificar al Supremo Dador de todas las cosas y que con cada cosa que Él nos permite vivir, vivamos de manera que muestre que todo le pertenece a Él. El apóstol Pablo habla de que debemos ser dadores alegres porque el gozo de dar viene de un deleite poderoso que pone el Espíritu Santo en nuestros corazones para dar.
Resuelvo no desperdiciar mis recursos de manera que el mundo vea que los considero mis tesoros demostrando así que Cristo es mi mayor tesoro. Resuelvo dar de mis recursos a aquellos ministerios que no vivan para acumular riquezas sino que las inviertan desinteresada y libremente en el Reino de Dios. Resuelvo no desperdiciar mis recursos en cosas que a la larga no servirán para el aumento de mi gozo en Dios y que de esta manera no glorifican a Dios. Resuelvo invertir mis recursos en la obra del Señor de manera que con lloro siembren la semilla que germinará el progreso del evangelio para las próximas generaciones. De no hacerlo, llenaré mi mente y corazón de la Palabra de Dios de manera que produzca en mi arrepentimiento verdadero para no desperdiciar mi recursos en esta tierra.
Conclusión: Resuelvo No Desperdiciar Mi Vida
“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.” Marcos 8:34-38
Resuelvo que como es mejor perder mi vida por Cristo que desperdiciarla, dentro de mis fuerzas y energías buscaré que mi vida sea derramada en entrega completa a aquel que la compró en la Cruz del Calvario. Resuelvo que mi familia vivirá de manera que cada cosa que hagamos sea con el propósito de aumentar nuestro gozo en Dios mediante el disfrute de Su Creación, Su Presencia, Su Familia y Su Reino Eterno. Resuelvo que la influencia que tengo sobre una porción de la iglesia del Señor en todo el mundo sea para que sea una iglesia gozosa, alegre y completamente satisfecha en Él.
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.” Efesios 3:20-21

No hay comentarios: