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Spoiler: el metro gana, pero el viernes por la noche gano yo.

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  Llegó el viernes por la noche!!!! Y con él, esa clase de silencio que no se consigue sino que simplemente aparece cuando la semana decide cerrar la puerta detrás de sí. Como el libreto de un corto viene a mi, el movimiento diario: 4:45. El despertador. Otra vez.  El café a las 4:50 con los ojos todavía negociando.  El devocional a las 5:00. 7:00  ¿salgo a tiempo o le explico al metro que hoy no es un buen día para sus cosas?   Casi siempre el metro gana. Después viene el resto. Las decisiones, los proyectos, el ruido, los conflictos de personas reales con historias reales que Dios me ha ido enseñando a ver como servicio para Él, aunque en el momento se parezcan más a un nudo que a una ofrenda.  L a agenda. Los emails, todos convencidos de ser el único asunto urgente del universo, todos llegando al mismo tiempo. Una vida llena. De cosas que importan y de cosas pequeñas que también importan porque Dios está en las do...

...Y llegó el domingo.

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  Versículo para hoy para leer en tu Biblia: Marcos 16:1–6 Enfócate en la frase: “ Ha resucitado… no está aquí ”. Y llegó el domingo. Tal como fue dicho. Tal como fue prometido. El tercer día anunciado por Jesús está aquí. Cristo venció. Unas mujeres buscaron a Jesús donde reposan los muertos, pero el Viviente ya no estaba allí. Caminaron hacia una tumba creyendo que todo había terminado. No iban buscando un milagro. Iban a honrar. Iban a despedirse. Iban con amor sincero y con el peso real de una pérdida reciente.  No sabían que estaban caminando hacia una resurrección, pero aun así caminaron . Y Dios no despreció ese amor que llegó sin expectativas. Las recibió tal como venían. Las llamó por nombre. Las confió con una noticia que cambiaría todo:  Él vive. Buscaron a Jesús donde reposan los muertos, pero el Viviente ya no estaba allí. Y allí, donde pensaban encontrar silencio definitivo, Dios abrió el sepulcro y abrió también sus ojos. La piedra removida no fue una expl...

Sábado, en silencio y con el alma hecha polvo

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  Jesús, estoy aquí.   Llego necesitada, con la garganta apretada y el corazón en la mano. Mi alma reconoce tu nombre aunque mi voz se quiebre al decirlo. Hay fe en mí, sí… pero está cansada, herida, como una lámpara que aún arde aunque el viento le golpee la llama. He amado, he esperado, he confiado, y me duele admitir que me siento perdida por dentro: angustia en el pecho, soledad en la cama, fracaso en la espalda, pensamientos que regresan en la noche como si buscaran un lugar donde quedarse. La piedra está frente a mí.   La miro sin adornos.   La miro como se mira lo inevitable cuando ya no queda energía para fingir. En esa piedra reconozco mis silencios, mis “no” abiertos, mi ansiedad que roba el aire, mi cansancio que no se disimula. Me quedo. Me quedo aquí porque quedarme es lo único verdadero que puedo ofrecerte hoy. Recuerdo que hubo un día en que una piedra así cerraba un pozo de aguas vivas. Que hacía falta...

Mi retiro del alma: El Getsemaní de mis días y mis grietas silenciosas

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  Me aparto un momento del afán porque hoy me siento fácil de perder. No por fuera, sino por dentro.  Me siento aquí, rodeada de montaña, de un lago quieto y de árboles altos. Hay un verde que embriaga. Me calma el cuerpo, pero sobre todo me deja ver lo que normalmente tapo con prisa....  Las grietas silenciosas del alma Abro la Biblia y no quiero leer rápido. Quiero quedarme. Permanecer  He aprendido que, si no medito, me vuelvo liviana, distraída, vulnerable a cualquier miedo que se filtre. Necesito este retiro intencional del alma: cerrar un poco el mundo para abrirme a Dios. Pienso en Jesús apartándose al Getsemaní como una expresión profunda de su comunión con el Padre y no como un gesto aislado ni una pausa circunstancial.  El lugar donde su corazón humano descansó y se afirmó. Yo también lo necesito, cada día, en medio de mis luchas y mis pequeñas satisfacciones, porque incluso lo bueno puede distraerme de Él. Llego a Lu...

El día en que Dios preguntó por mi tristeza: Del escándalo emocional a casa

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales Hace unos días volví a ver una película que siempre me ha gustado mucho y que he considerado profundamente entrañable:

Pensar coram deo

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Por Diana Carolina Mendoza C orrales Aprender a amar y creer en Dios con toda mi mente ha sido lo más  disruptivo que he hecho. Durante mucho tiempo pensé que creer era, sobre todo, sentir.   Sentir paz. Sentir consuelo. Sentir cercanía. Ese sentir era real, pero incompleto.  La fe biblica por su parte, me ha ido modelando una comprensión diferente. En el tiempo y la experiencia inmersiva en ella me ha ido educando a creer correctamente:  A pensar. Comenzó a exigirme algo más honesto: no solo pensar, sino  pensar , delante de  Dios Padre , el lugar del que todo nace y por el que todo se sostiene.  Fuente de la  Verdad, la Sabiduría y el Bien, formando en mí cada día por su Gracia una mente atenta, responsable y reverente.    

Solo me quedo aquí

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales   Solo me quedo aquí. Hoy mi corazón se abre para confesar lo que vivo en la batalla diaria de la fe. No es un camino sencillo: las tentaciones me rodean, las dudas me golpean y mis caídas me recuerdan mi fragilidad. Hay cosas que me inquietan, Señor. Preguntas que vuelven sin avisar. Vengo con el corazón abierto, preguntándome, en silencio y con temblor: ¿Qué es fallarte? Sé que no soy perfecta. Pero no quiero usar esa verdad como refugio para amarte sin compromiso. No quiero convertir mi fragilidad en un argumento silencioso para darte lo mínimo y reservarme lo mejor para mí. No quiero ofrecerte restos mientras conservo mis fuerzas, mis sueños y mis afectos para construir mi propio reino. Te pertenezco. Eres mi Señor y mi Salvador. Eres mi todo. En Ti encontré la paz que nunca logré fabricar por mis propios medios. La plenitud que busqué en tantas cosas: en logros, en afectos, en reconocimientos, en control, y que siempre terminó dejándome con ...

El consejo, el camino y la silla

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  -Por Diana Carolina Mendoza Corrales H oy me he descubierto queriendo aprender a amar a Dios en las pequeñas cosas, esas que casi siempre pasan desapercibidas, como si la vida, caprichosa y testaruda, insistiera en recordarme que lo esencial se esconde justo donde nadie lo mira. No fue una idea repentina, fue el resultado de la exhortación, confrontación y meditación que impregnó mi ser en el Salmo 1. Amar… amar a Dios… en mis más íntimos pensamientos, en esos en los que puedo recrearme y disfrutar por horas, más que cualquier bien en esta vida. Amar a Dios en esos lugares olvidados por nuestra atención moderna, donde no hay grandeza aparente ni señales evidentes de espiritualidad, lugares donde, sin embargo, la gracia suele trabajar con más constancia que en los momentos que llamamos “importantes”. Espacios que hace poco tiempo no hubiera visto como posibles para expresarle mi amor y mi pasión: el escritorio donde se mezclan leyes de derecho civil, resaltadores y una taza de caf...

Una nueva historia

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  ¿Qué tan grande era la sala de mi infancia, si en ella cabían mis juegos, mis risas y llantos, mis silencios y soledades, mis primeras lecturas y pensamientos… y ahora, en la adultez, también las respuestas que me ofrece la Biblia? Las paredes parecen las mismas, pero dentro de ellas se han acumulado una multitud de memorias: el eco de las voces familiares, la sombra de las tardes solitarias, el murmullo de páginas leídas a escondidas. El café en la mesita se enfrió y yo lo miré sin remordimientos, preferí perder el sorbo a perder el momento. Sentada en la mecedora en ese mismo espacio, que ahora se iluminaba y coloreaba con el dibujo a crayolas de una de mis sobrinas a mi lado; el sueño en mi regazo de una bebe y la biblia en mis piernas. En unas horas sale mi vuelo a la ciudad de mi adultez a la que llevo conmigo la calma del mar y la ciudad donde crecí, y estos minutos son el puente entre este instante y lo que vendrá. Abrí la Biblia torpe...

Soliloquio salado desde mi tabla

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  “Ven hacia mí”   La tabla se mueve con cada ola, y en esa inestabilidad me hallé entregada a pensamientos tan salados y profundos como el mar mismo, que no dejan de recordarme las incertidumbres de la vida, tan envolventes como las olas, las que con su incesante vaivén parecian reclamar mi atencion con la misma insistencia de un corazón obstinado por vivir.  En este oleaje no siempre hay calma, no siempre hay control, pero sí una certeza: la voz que me llama es firme y confiable. Las palabras de Cristo me acompañan mientras avanzo sobre el mar:    “Ven hacia mí"   Desde el agua, la vista se suaviza, y aun las realidades más ásperas parecen perder su dureza. El sol temprano acaricia con delicadeza, la brisa se atreve a refrescar, y hasta las criaturas más insignificantes, como esos cangrejitos torpes y el solemne pelícano, parecen participar de un orden superior.   Y desde esta distancia, contemplando ...

Felicidad... Felicidad: Grandes cosas ha hecho el Señor

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  En el amanecer, junto a amigas y hermanas en la fe, nos reunimos para cantar, orar y celebrar la fidelidad de Dios. Allí, al meditar juntas el Salmo 126, encontramos la Navidad en las Escrituras.  Descubrimos que el verdadero tesoro de esta Navidad no está en lo visible, sino en Cristo mismo, nuestra felicidad y nuestro gozo.   El versículo 3 (NBLA) nos atravesó el corazón:  “ Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estamos felices .”  Esa declaración es como roca firme, porque las promesas de Dios son verdaderas, son ciertas en Cristo.  

Santificar el nombre de Dios en tiempos oscuros

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Había un pueblo que pensaba estar seguro. Tenían marcas en sus manos y frentes, símbolos de pertenencia a un sistema que prometía estabilidad. Pero esa marca era una cadena invisible: control, opresión, pérdida de libertad.   Ese cuadro lo pinta la Escritura en Apocalipsis, y no es tan distinto de lo que Orwell imaginó en 1984, donde el ojo del poder vigila cada movimiento y la verdad se convierte en propaganda.   Ambas imágenes nos recuerdan algo esencial: cuando el ser humano se aparta de Dios, el resultado es un mundo frío, sin amor, sin verdad, sin libertad.  Una distopía no solo futura, sino presente.   La Biblia no nos deja en la desesperanza. Nos muestra que en medio del caos, el propósito eterno sigue intacto: el nombre de Dios debe ser santificado.   Santificar su nombre significa vivir de tal manera que cada decisión, cada palabra y cada espacio reflejen quién es Él. No es un acto ritual, es un estilo de vida.  Es reconocer que...

PODCAST Maternidad anclada en el evangelio: Encontrando a Cristo en los pañales

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A veces, lo que más necesitamos no es una solución, sino una voz que nos recuerde que no estamos solas. En este episodio, dos hermanas se sientan frente a los micrófonos con algo más que anécdotas. Lo que comparten no es una lista de consejos ni una oda a la maternidad idealizada. Es una conversación honesta, tejida con fe, vulnerabilidad y una claridad que desarma: la maternidad no es un escenario para demostrar fortaleza, sino un espacio donde la gracia de Dios se vuelve tangible.  Hablan de lo que muchas callamos: el cansancio que no se ve, las dudas que nos visitan en silencio, y esa pregunta que tantas veces nos golpea el alma: ¿seré suficiente? Es una invitación a mirar hacia arriba. A recordar que nuestra identidad no se define por lo que logramos, sino por lo que Cristo ya hizo. Que la maternidad no es una competencia, sino un terreno fértil para la gracia. Aquí no hay fórmulas. Hay verdad. Hay consuelo. Hay evangelio. Escúchalo si estás cansada de exigencias y anhelas v...

El outfit del corazón

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales No es solo moda. Es fe.  Es carácter piadoso.  Esta mañana, mientras me preparaba para salir, me detuve frente al espejo como tantas veces. Pero esta vez no fue para ajustar el cuello de la blusa ni para decidir entre dos pares de zapatos. Fue para preguntarme algo que no suelo hacer:                                                                     ¿Qué te pusiste hoy? No hablo del abrigo que te da seguridad ni de los zapatos que te hacen sentir capaz. Hablo del alma. De ese vestido invisible que todos perciben, aunque nadie ve. Algo que no se corrige con corrector ni se disimula con perfume. ¿Qué está vistiendo hoy mi corazón? Aunque nadie lo nota a simple vista, el corazón también se viste. Y ese atuendo invisible habla más de nosotras que cualquier accesorio. De h...

Entrada de diario — Lunes

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  Hoy comencé el día muy temprano.  Antes de que el sol se asomara por la ventana y los pajaritos iniciarán su canto, ya estaba buscando a Jesús. No por obligación, sino por deseo.  Lo busqué en las páginas de mi Biblia, en los colores que pintaban el cielo, en la oración que brotaba de un corazón hambriento y necesitado por su presencia y compañía. Fue entonces cuando me encontró el Varón de dolores que describe Isaías 53, en la quietud de mi sala, con la vista en penumbras de las montañas, con el calor humeante y deleitoso aroma de mi taza de café en mis manos y lo acogedora de mi cobija.  El Varón de dolores. El que se describe con la mansedumbre de la oveja que es llevada al matadero. El justo que padeció por mí en silencio y fue molido por mis iniquidades. Al inigualable Jesús, al que he despreciado, ignorado, al que he hallado sin hermosura ni atractivo… ese mismo que ha pagado con su sangre el costo de mi paz. Y sin embargo...