Spoiler: el metro gana, pero el viernes por la noche gano yo.


Por Diana Carolina Mendoza Corrales 


Llegó el viernes por la noche!!!!

Y con él, esa clase de silencio que no se consigue sino que simplemente aparece cuando la semana decide cerrar la puerta detrás de sí.

Como el libreto de un corto viene a mi, el movimiento diario:

4:45. El despertador. Otra vez. 

El café a las 4:50 con los ojos todavía negociando. 

El devocional a las 5:00.

7:00 ¿salgo a tiempo o le explico al metro que hoy no es un buen día para sus cosas?
 
Casi siempre el metro gana.

Después viene el resto. Las decisiones, los proyectos, el ruido, los conflictos de personas reales con historias reales que Dios me ha ido enseñando a ver como servicio para Él, aunque en el momento se parezcan más a un nudo que a una ofrenda. 

La agenda. Los emails, todos convencidos de ser el único asunto urgente del universo, todos llegando al mismo tiempo.

Una vida llena. De cosas que importan y de cosas pequeñas que también importan porque Dios está en las dos.

La mente ya viaja. Hacia mis sobrinas y ese abrazo que lo reorganiza todo. Hacia mis amigas y la risa que no necesita contexto. Hacia la iglesia, mis hermanos, la cocina, algo preparado sin prisa. 

Hacia los libros que me esperan sin reclamar. Hacia las oraciones de la noche que suenan distintas cuando ya no hay nada más que gestionar.

Una vida llena. De cosas que importan y de cosas pequeñas que también importan porque Dios está en las dos.

Y luego esto. El silencio de un viernes que nadie agendó pero que llegó de todas formas. Y precisamente aquí, en este descanso que Él permite, algo ocurre que no ocurre de lunes a jueves a las tres de la tarde: La mente se aquieta lo suficiente para hacerse una pregunta honesta. 

No angustiada. Honesta.

¿Lo que creo que me da valor es verdad, o es lo que fui acumulando sin revisarlo? 
¿Es su voz la que está detrás de eso, o es el eco de tantas otras voces que llevo tanto tiempo escuchando que ya suenan como propias?

Porque el ritmo de la semana no deja espacio para esa pregunta. En el ajetreo todo parece cierto porque no hay tiempo de cuestionarlo. Pero el descanso que Dios da no es solo para el cuerpo. 

Es para volver a lo que es verdad y soltar lo que era ruido con buena presentación.

 ...Y hay mucho ruido con buena presentación.

La aprobación que llegó cuando hice algo bien y que sin querer empecé a necesitar. La opinión que calé hondo porque tocó justo donde yo también lo dudaba. Un collage silencioso de juicios ajenos e inclinaciones propias que con el tiempo empieza a parecerse peligrosamente a una identidad. 

Eso no es conocerme. Es cargar un espejo hecho de fragmentos de otros.

Lo que necesito no es sentirme valiosa esta noche. Es saber si lo que creo sobre mí misma pasa el filtro de la Verdad.

Y ese filtro no es el resultado de esta semana, ni la opinión de quien me conoce bien, ni la de quien no me conoce en absoluto.

Es lo que Dios ha declarado sobre quién soy en Cristo:

Reconciliada. Amada. Adoptada. Justificada. Santificada. Glorificada. 
No cuando lo merezco. Ahora. Con esta semana encima, con este cansancio bueno, con este corazón que tiene grietas que yo conozco mejor que nadie y que Él conoce mejor que yo.

Mirarme desde ahí no es arrogancia. 

Es dejar de usar como espejo lo que nunca fue diseñado para serlo.

La cruz no declaró algo provisional sobre una mujer ideal. Declaró algo definitivo sobre una mujer real, un viernes por la noche cualquiera, cuando el día terminó y lo único que queda es lo que es verdad.

Desde ahí puedo recibir todo. 

El abrazo de mis sobrinas y el metro imposible del lunes. El proyecto que salió bien y el que quedó pendiente. El café de las 4:50 que es, en realidad, el primer gesto de fe del día. Todo es don. Y se recibe mejor cuando sé desde dónde lo estoy recibiendo.

Si he de gloriarme en algo, que sea en conocerlo a Él. 

No solo en lo que ha puesto en mis manos, aunque eso también es bueno y se recibe con gozo y con gratitud. Sino en conocerlo a Él.

Eso es lo que permanece cuando todo lo demás se calla. 

Esta noche quiero reposar en eso.

¿Desde dónde estás mirando tú esta noche?


@Ninalovehope 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad... Felicidad: Grandes cosas ha hecho el Señor

Una nueva historia

A donde fue Cain después de haber matado a su hermano Abel