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Mostrando entradas de abril, 2026

...Y llegó el domingo.

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  Versículo para hoy para leer en tu Biblia: Marcos 16:1–6 Enfócate en la frase: “ Ha resucitado… no está aquí ”. Y llegó el domingo. Tal como fue dicho. Tal como fue prometido. El tercer día anunciado por Jesús está aquí. Cristo venció. Unas mujeres buscaron a Jesús donde reposan los muertos, pero el Viviente ya no estaba allí. Caminaron hacia una tumba creyendo que todo había terminado. No iban buscando un milagro. Iban a honrar. Iban a despedirse. Iban con amor sincero y con el peso real de una pérdida reciente.  No sabían que estaban caminando hacia una resurrección, pero aun así caminaron . Y Dios no despreció ese amor que llegó sin expectativas. Las recibió tal como venían. Las llamó por nombre. Las confió con una noticia que cambiaría todo:  Él vive. Buscaron a Jesús donde reposan los muertos, pero el Viviente ya no estaba allí. Y allí, donde pensaban encontrar silencio definitivo, Dios abrió el sepulcro y abrió también sus ojos. La piedra removida no fue una expl...

Sábado, en silencio y con el alma hecha polvo

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  Jesús, estoy aquí.   Llego necesitada, con la garganta apretada y el corazón en la mano. Mi alma reconoce tu nombre aunque mi voz se quiebre al decirlo. Hay fe en mí, sí… pero está cansada, herida, como una lámpara que aún arde aunque el viento le golpee la llama. He amado, he esperado, he confiado, y me duele admitir que me siento perdida por dentro: angustia en el pecho, soledad en la cama, fracaso en la espalda, pensamientos que regresan en la noche como si buscaran un lugar donde quedarse. La piedra está frente a mí.   La miro sin adornos.   La miro como se mira lo inevitable cuando ya no queda energía para fingir. En esa piedra reconozco mis silencios, mis “no” abiertos, mi ansiedad que roba el aire, mi cansancio que no se disimula. Me quedo. Me quedo aquí porque quedarme es lo único verdadero que puedo ofrecerte hoy. Recuerdo que hubo un día en que una piedra así cerraba un pozo de aguas vivas. Que hacía falta...

Mi retiro del alma: El Getsemaní de mis días y mis grietas silenciosas

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Por Diana Carolina Mendoza Corrales  Me aparto un momento del afán porque hoy me siento fácil de perder. No por fuera, sino por dentro.  Me siento aquí, rodeada de montaña, de un lago quieto y de árboles altos. Hay un verde que embriaga. Me calma el cuerpo, pero sobre todo me deja ver lo que normalmente tapo con prisa....  Las grietas silenciosas del alma Abro la Biblia y no quiero leer rápido. Quiero quedarme. Permanecer  He aprendido que, si no medito, me vuelvo liviana, distraída, vulnerable a cualquier miedo que se filtre. Necesito este retiro intencional del alma: cerrar un poco el mundo para abrirme a Dios. Pienso en Jesús apartándose al Getsemaní como una expresión profunda de su comunión con el Padre y no como un gesto aislado ni una pausa circunstancial.  El lugar donde su corazón humano descansó y se afirmó. Yo también lo necesito, cada día, en medio de mis luchas y mis pequeñas satisfacciones, porque incluso lo bueno puede distraerme de Él. Llego a Lu...