Solo me quedo aquí
Por Diana Carolina Mendoza Corrales Solo me quedo aquí. Hoy mi corazón se abre para confesar lo que vivo en la batalla diaria de la fe. No es un camino sencillo: las tentaciones me rodean, las dudas me golpean y mis caídas me recuerdan mi fragilidad. Hay cosas que me inquietan, Señor. Preguntas que vuelven sin avisar. Vengo con el corazón abierto, preguntándome, en silencio y con temblor: ¿Qué es fallarte? Sé que no soy perfecta. Pero no quiero usar esa verdad como refugio para amarte sin compromiso. No quiero convertir mi fragilidad en un argumento silencioso para darte lo mínimo y reservarme lo mejor para mí. No quiero ofrecerte restos mientras conservo mis fuerzas, mis sueños y mis afectos para construir mi propio reino. Te pertenezco. Eres mi Señor y mi Salvador. Eres mi todo. En Ti encontré la paz que nunca logré fabricar por mis propios medios. La plenitud que busqué en tantas cosas: en logros, en afectos, en reconocimientos, en control, y que siempre terminó dejándome con ...