martes, 3 de marzo de 2015

El regalo extravagante de Maria: En el Camino al calvario Nº 2


Y María tomó una libra de perfume fino, nardo puro (que es tanto raro ycaro), y ungió los pies de Jesús con él; y luego se los secó con sus cabellos. A medida que la agradable fragancia de este perfume extravagante llenó toda la casa.

Juan 12.3 (Voice) 

Ella fue la única que creyó en Él. Cada vez que Él habló de su muerte, los otros se encogían de hombros o dudaban, pero María creyó. María creyó porque Él habló con la firmeza que ella había escuchado antes.

"¡Lázaro, ven!" él había exigido, y su amigo salió . Después de estar cuatro días en una tumba de piedra sellada, la abandonó.

Y como María besó las manos ahora calientes de su hermano muerto, ella se dio vuelta y miró. Las marcas de las lagrimas estaban secas y los dientes brillaban por debajo de la barba. Jesús estaba sonriendo.

Y en su corazón, ella sabía que nunca dudaría de sus palabras.

Así pues, cuando Él habló de su muerte, ella creyó.

"Ahora es el momento adecuado", se dijo a sí misma.

No era un acto impulsivo. Ella había llevado el gran frasco de perfume de su casa a la de Simón. No fue un gesto espontáneo. Pero si extravagante. El perfume valía un año de salario. Tal vez lo único de valor que tenía. ¿No era una cosa lógica, pero desde cuando el amor ha sido liderado por lógica?

El sentido común no había llorado en la tumba de Lázaro. Sin embargo, el amor lo hizo, arriesgado, que toma la posibilidad de amar.

Y ahora alguien debía mostrar lo mismo al dador de ese amor.

Así lo hizo María, ella se acercó detrás de él y estuvo de pie con el frasco en su mano. Comenzó a verter. Sobre su cabeza. Sobre sus hombros. Por su espalda. Se habría vertido así misma para él, si pudiera.

La fragancia del ungüento dulce se esparció a través de la habitación.

Dondequiera que vayas," las acciones hablan, "respira el aroma y recuerda a quien le importas".

Los otros discípulos se burlaron de su extravagancia, pero no te pierdas la pronta defensa que hizo Jesús de María. "¿Por qué les incomoda esta mujer? ella hizo algo excelente para mí."

El mensaje de Jesús hoy es tan potente como lo fue entonces. “Hay un tiempo para el amor arriesgado. Hay un tiempo para desahogar tus afectos en quien amas. Y cuando llegue el momento — aprovechalo, no te pierdas la oportunidad



Fuente: Los Angeles guardaron silencio por Maxc Lucado (Thomas Nelson) - www.biblegateway.com

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