jueves, 15 de septiembre de 2011

Se Prohíbe Preocuparse II


Por Alma Ponce
"Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
 Jesús no está en contra de la previsión, que es esencial en una vida bien ordenada. Tampoco promueve la negligencia. Lo que prohíbe no es el cuidado sino la exagerada preocupación que demostró Marta. Lo contrario de esa actitud no es el descuido o despreocupación, sino la confianza y la seguridad puestas en el amor y el cuidado del Padre.
Cuando nos apartamos de esa confianza, el enemigo quiere seducirnos al pecado de la preocupación ansiosa, Rom. 14:23, “…y todo lo que no proviene de fe, es pecado”. El tiempo en que está conjugado el verbo es significativo: en el verso 25 el sentido es “¡Dejen de estar ansiosos!” En el verso 31 el sentido es “No se preocupen” o “Jamás se preocupen”. No importa lo que suceda, no debemos preocuparnos ansiosamente, porque es una orden.
Para apoyar su exhortación, Jesús seleccionó tres áreas de la vida que son de mayor preocupación para todos: la comida, la bebida y el vestido, y lo ilustra con tres parábolas tomadas de la naturaleza.
Eso no quiere decir que por seleccionar estas tres actividades Jesús nos dio libertad para preocuparnos por otras cosas. Él estaba anunciando un principio general, cuya enseñanza esencial es que por nada debemos ponernos ansiosos, por importante que parezca. La ansiedad no es permisible, debemos desecharla totalmente.
De manera que el Señor reforzó su enseñanza basado en necesidades familiares comunes de la época, demostrando que la ansiosa preocupación surge por la falta de una tranquila confianza en Dios. Veamos algunos aspectos importantes relacionados con la preocupación:
1-   LA PREOCUPACIÓN ANSIOSA ES INNECESARIA: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” (v. 26). La preocupación no aporta ninguna solución. Jesús apela a la evidencia del cuidado providencial de Dios, como base para dejar de estar ansiosos por cualquier cosa. Ese cuidado por las aves (creación inferior) es un argumento a favor de su provisión para nosotros (creación superior).
-         Los pájaros no pueden almacenar el alimento o la bebida para futuras necesidades y, sin embargo, sus necesidades son suplidas. De cualquier manera, la ansiedad no cambiaría la situación si llegase a escasear el alimento o la bebida. Teniendo un Padre celestial es innecesaria la preocupación ansiosa. La preocupación no cambia absolutamente en nada las circunstancias.
Continuará…

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