miércoles, 14 de septiembre de 2011

Se Prohíbe Preocuparse I


Por Alma Ponce

“Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

El enemigo quiere seducirnos al pecado infructuoso y debilitante de la preocupación ansiosa. Eso es lo que quería enseñarnos el Señor en Mateo 6. Es una tentación tanto para el rico como para el pobre. El rico se preocupa por lo que tiene, el pobre por lo que no tiene. El joven se preocupa por sus exámenes y por lo que hará cuando salga de la escuela. El anciano por su futuro. Ya que es un problema tan universal no nos sorprende que el Señor haya dado sabios consejos al respecto.
AFÁN: trabajo excesivo y congojoso, fatiga, penalidad, apuro, agitación, inquietud, zozobra del ánimo.
ANSIEDAD: angustia que suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis, y que no permite sosiego a los enfermos.
PREOCUPACIÓN: producir intranquilidad, temor, angustia o inquietud; interesar a alguien de modo que le sea difícil admitir o pensar en otras cosas.
El ESTRÉS es la consecuencia de estar afanado, preocupado, ansioso o angustiado; es la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.
La preocupación es, en esencia, un problema que tiene sus orígenes en la falta de fe. Por eso, en medio de su enseñanza Cristo insertó la frase «hombres de poca fe» para dejar absolutamente claro que las preocupaciones delataban una falta de fe.
Como seres humanos nos cuesta aceptar esta afirmación. Estamos tan acostumbrados a concentrarnos en las circunstancias que producen la preocupación que hemos llegado a creer que ellas son las culpables de nuestra situación.
Algunos dicen: «Si yo me encontrara en una situación diferente a la presente, por supuesto que no estaría angustiado» Nos hemos convencido de que el problema yace fuera de nosotros cuando en realidad la preocupación revela la poca habilidad que tenemos para manejar espiritualmente los obstáculos y contratiempos que la vida nos presenta en forma constante.
La frase: “No os afanéis” está mejor traducida en la versión Dios Habla Hoy: “No se preocupen”. La expresión significa una preocupación desmedida por los medios de vida, que ha degenerado en ansiedad, ansiosa inquietud o preocupación.
Continuará…

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