lunes, 30 de abril de 2012

Eres lo que piensas

Dios está interesado en tu mente y tus pensamientos. ¿Sabes por qué? Porque lo que pensamos tiene un gran impacto en cómo actuamos. Eres lo que piensas. Por lo tanto cuanto más sanos y verdaderos sean tus pensamientos más sana será toda tu vida. Pero cuánto más fatalistas, negativos y negros sean tus pensamientos más te enfermarás.

¿Por qué te deprimes? Porque más allá de las situaciones que hayas vivido, piensas en todo lo triste, lo doloroso y lo que está mal. Te ves a ti mismo como víctima y sufres.

¿Por qué mantienes el rencor y la falta de perdón? Porque piensas una y otra vez en lo que te han hecho, y cuánto más lo piensas más herido te sientes y mayor es tu enojo y deseos de vengarte.

¿Por qué fracasas cuando emprendes alguna actividad? Porque piensas que no podrás hacerlo bien, que no eres suficientemente capaz, o que a otros les irá mejor que a ti.

¿Por qué te aíslas de la gente y te encierras en ti mismo? Porque piensas que todos son unos falsos, que no se puede confiar en nadie, o bien, que no volverás a permitir que nadie te lastime.

¿Por qué sientes que Dios está lejos y no te escucha? ¡Porque es lo que piensas y sientes!

Pero todos los ejemplos anteriores tienen algo en común: son mentira. Son pensamientos mentirosos que te mantienen atado, paralizado, frenado y dando vueltas en círculos.

Pensar correctamente es vital para vivir correctamente y tener éxito en todo lo que emprendas. Pensar correctamente es pensar como Dios piensa. Es funcionar de acuerdo a los pensamientos de Dios.

Cuando piensas correctamente, las decisiones que tomes respecto a cada área de tu vida serán buenas, y aún si te equivocas podrás corregirlo y volver a empezar.

Dejarte guiar por Dios y su forma de pensar es la mejor decisión que tú y cualquier persona puede tomar.

Para pensar sabiamente tienes que pensar como Dios piensa. ¿Y cómo piensa Dios? Lee su Palabra y lo descubrirás. Pero te doy algunos ejemplos: Dios piensa en que todo es posible, Dios piensa en sanidad, Dios piensa en gozo, Dios piensa sin miedos, Dios piensa en abundancia, Dios piensa ideas originales y creativas, Dios piensa en fe, Dios piensa en avance, crecimiento, multiplicación.

¡Anímate a pensar como Él!

¿Qué tipo de decisiones crees que toman las personas que piensan como Dios piensa?

¿Qué situación enfrentas actualmente en la que necesitas aprender a pensar como Dios piensa para encontrar la mejor solución? Por Edgardo Tosoni

martes, 24 de abril de 2012

Que es el Amor?


Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
(1 de Juan 4:7)
Un querido hermano me contó: “Estuve de visita en una asamblea en otra ciudad. Ningún hermano me brindó hospitalidad en su hogar, me sentí muy solo y tuve que buscar abrigo en la pieza fría de una posada.”
Quizá alguien puede pensar que lo anterior es un detalle que no tiene tanta importancia.Yo, sí me quedé pensando que en la esfera del servicio cristiano, todo detalle cuenta ante Dios y los hombres. Pienso sobre el contenido, valor y significado de tan maravilloso vocablo: EL AMOR; el cual es el que da sentido real a nuestra vida cristiana.
Como “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido… para anunciar las virtudes del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.” (I de Pedro 2:9) Fuera de esa relación vital con el Señor Jesucristo que se expresa en el amor, el mundo no podrá ver en nosotros el origen celestial que nos distingue del otro pueblo que anda sin Dios y sinesperanza.
Escrito está: “practicando la hospitalidad…” (Romanos 12:13), y “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis AMOR los unos con los otros.” (Juan 13:35).
Es común hablar sobre el amor cristiano y, gracias al Señor por ese amor que yo he visto y sentido en nuestro medio, mas es necesario que todos los creyentes vivenciemos ese amor a TODOS, así nuestra vida será rica en frutos y haremos que la vida de los demás sea bendecida. Es bueno comprender que amor cristiano es comunicación con entrega. Porque el apóstol Pablo estaba lleno de ese bendito amor, podría exclamar: “Sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día, deseando verte para llenarme de gozo.” ¡Qué maravilloso ejemplo para nosotros en estos tiempos tan difíciles!
Es que el mundo que nos rodea, las personas con las cuales nos comunicamos, el hermano, amigo y vecino no pertenecen al mundo fantástico, son personas reales como yo. Y es en este mundo real donde yo vivo, que Cristo me enseña y manda a amar de verdad, no al hombre genérico de la filosofía marxista, sino al Pedro y Juan, a la Mercedes y Lola que pasan a mi lado, con quienes yo me relaciono todos los días, que como yo, tienen problemas grandes o pequeños, ilusiones, tristezas y alegrías. No el “amor” del bohemio que llora el desengaño en la mesa de una cantina, ni el amor platónico que inspira al poeta al pulir el verso. A primeras, es hacer todo el bien que esté en mi mano hacer, dando en todo y a todos, según el Señor me haya dado:
“O si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. 9El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. 10Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.”
(Romanos 7-10)
El amor de Cristo en cada creyente debe ser un amor que se manifiesta no sólo en hechos sobresalientes como ayudar a los hermanos en una catástrofe, sino también en esos detalles que parecen pequeños y sin mucho valor, pero que por eso mismo le dan sabor y sentido a la vida, que hacen como “el poquito de sal a la comida”. Que la caballerosidad y delicadeza del ser cristiano, no nos dejen caer en la tosquedad, reconsideración y falta de sensibilidad, que debe caracterizar a todos los que andamos con Jesús, cada momento y en todas las circunstancias: trabajo, recreación, en la asamblea, calle y hogar, tenemos el privilegio y responsabilidad de hacer brillar nuestra luz (Mateo 5:16).
La profundidad de nuestra fe sólo podrá ser apreciada a la luz de la ternura, comprensión y solicitud que mostremos sinceramente a los demás (Romanos 12:9).
Amor es no hacer acepción de personas, consolar al triste, alentar al débil, orientar al extraviado, visitar al hermano. Amor es escribir al ausente, ceder mi puesto al que esté de pie, sea en la asamblea o vehículo de transporte. Amor es perdonar setenta veces siete y postergar la ofrenda por la conciliación. Amor es dar nuestra amistad franca, abierta, limpia y sincera, así como la brindó el Señor a todas las gentes de su tiempo, sin distinción de edad, sexo, cultura o condición social.
Hermano, no tenemos otro modelo sino Él, porque no hay nadie como Él. En la parábola del buen samaritano nos ordenó: “haz esto y vivirás” (Lucas 10:28).
Amor es mi hogar, mesa y corazón abiertos, según mis posibilidades y con discernimiento, para el pueblo de Dios y aún donde el no creyente se sienta bendecido. Amor es no creerme superior a mi hermano (a) y como tal, relegarlo a un segundo plano en relación conmigo y con otros. Escrito está: “antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.” (Filipenses 2:3). Amor es alegrarnos por el progreso, fortuna y comodidad de nuestro hermano, sin sentir que el Señor, por nuestra pobreza material no nos ama, y no pensar con corazón malo que “Dios le da pan a quien no tiene dientes”, como es el decir de muchos.
Amor es cumplir nuestras promesas, por pequeñas que sean, ante Dios y los hombres. Amor es no cansarnos nunca de servir, pues “a su tiempo segaremos”. Como discípulos de Cristo no podemos sustraernos a su amor y proyectarlo a otros sin caer en el campo de una mera profesión de fe sin raíz y frutos.
Solo a los pies de nuestro adorable y precioso Salvador, contemplando sus glorias, sintiendo su infinito amor, es que podemos ver y sentir lo pobre que somos para amar por nuestra propia fuerza aún a pesar de nuestros propósitos y loables resoluciones, de amar incluso a los que nos son antipáticos, mezquinos, orgullosos y desamorados.
Comprendemos que librados a nuestro propio valer somos siervos inútiles. Para amar así no tenemos otro camino que negarnos a nosotros mismos, tomar su cruz e ir en pos de Él (Marcos 8:34). Solo Cristo en nosotros pude llenarnos de ese amor que no podrá morir, así las circunstancias y las personas nos sean adversas. Por eso Pablo podía exclamar: “no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” (Gálatas 2:20).
Así, “arraigados y cimentados en amor”, estaremos capacitados para comprender y conocer el amor de Cristo, “que excede a todo conocimiento” y ser “llenos de Su Plenitud”. (Efesios 3:17-19).

El amor tiene otro nombre: JESUCRISTO.

lunes, 23 de abril de 2012

Conquistando Nuestros Sueños I


Por: Alma Ponce
“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”, 2ª Tim. 2:1
Todos tenemos sueños que queremos alcanzar en esta vida. Tal vez un puesto en un trabajo, un ministerio, la realización personal, la transformación de la familia, etc. Dios nos ha dado dones, talentos y habilidades para que cumplamos un propósito en esta tierra; por tanto, nuestro anhelo y responsabilidad deberán ser alinear ese propósito de Dios para mí, junto con lo que Él me ha dado.
Para algunos, es difícil determinar cuál es el sueño de su vida y se la pasan experimentando aquí y allá, sin ser certeros ni específicos. Otros, tienen más o menos claro su sueño, pero quizás no saben cómo alcanzarlo.
Existen una serie de pasos o “escalones” a seguir en este proceso de vida para alcanzar nuestros sueños:
1-   Pensar los pensamientos correctos: Fil. 4:8 dice, “Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Pasamos muchotiempo dándole lugar a la duda, al temor, a la incertidumbre, a la indecisión, y eso no nos ayuda a perseguir nuestro sueño.
2-   Hablar las palabras correctas: Prov. 18:20 y 21 dice, “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”. ¿Hablamos duda? ¿hablamos negativamente?, o ¿hablamos lo que somos en Cristo y quiénes somos en Él?
3-   Tener metas específicas: Fil. 3:13 y 14 dice, “… pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta…”. Muchos no tienen metas y por eso fracasan; viven permanentemente en una constante improvisación.
4-   Tomar responsabilidad por sus actos: Gén. 3:12 dice, “Y el hombre respondió: la mujerque me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”. Nos pasamos la vida echándole la culpa a los demás por nuestras decisiones o nuestros errores, en lugar de asumirlos y corregirlos.
5-   Tener buenos amigos: Sant. 5:16 dice, “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados”. Necesitamos amigos que nos animen, nos aconsejen, nos confronten y nos ayuden a crecer en Dios y alcanzar nuestros sueños.
 Continuará…

domingo, 8 de abril de 2012

LA RESURRECCION

No está aquí, sino que ha resucitado”, Luc. 24:6

Veamos lo que sucedió después de la crucifixión de Jesús:

Mar. 16: 1 y 2: unas mujeres valientes iban a ungir el cuerpo de Jesús

V. 3 y 4: ellas sabían que había una piedra; para estas mujeres iba a ser un poco difícil mover la piedra o conseguir a alguien que la moviera, pero siguieron caminando y al llegar encontraron que la piedra estaba removida; a pesar de los obstáculos o problemas, debemos seguir caminando en fe

V. 5: al llegar y ver el sepulcro abierto encontraron a un joven dentro

V. 6: el Señor sabía que esas mujeres valientes iban para allá y proveyó un ángel para que les anunciara que Él había resucitado. Hoy, nosotros somos los encargados de darle esa misma noticia a la humanidad

V. 7 y 8: habían visto un ángel del Señor, pero se fueron con temor y espanto y no decían nada a nadie. Juan 20 dice que les avisaron a los discípulos, pero a ellos les dijeron solamente que se habían llevado el cuerpo del Maestro, y Pedro y Juan corrieron al sepulcro. Uno de ellos llegó primero, pero no entró; después llegó Pedro y entró y vio los lienzos y el sudario en un rincón y dice que creyeron a la Escritura.

Juan 20:14, Jesús se aparece a María Magdalena y ella lloraba. Primero ella lo confunde con el hortelano. Jesús estaba ante ella y ella lloraba sin saber quién era Él. Hoy, muchos viven con el montón de problemas y sufrimientos, y Jesús junto a ellos sin saberlo

V. 16 y 17: Jesús la llama por su nombre y ella se da cuenta de quién es; le da un mandato para que vaya a avisarle a sus hermanos; pero mientras Jesús y María hablaban, algo estaba sucediendo sin que ella lo supiera: ver Mateo 27:50 – 53

Cristo muere en la cruz, pero ahí muere la humanidad de María; su espíritu descendió al corazón de la tierra (Ef. 4:8 – 10). Ahí estaban muchos esperando por Él, y cuando llega el momento se les presenta y les dice: “yo soy aquel de quien ustedes profetizaron”; y sale de ahí seguido por una multitud

Por eso Mateo 27 dice que se abrieron los sepulcros y se levantaron santos que habían dormido. Imagine la escena: ¿Cómo estaría la santa ciudad con esos visitantes? Salieron de los sepulcros después de la resurrección de Cristo, y vinieron a la santa ciudad y se aparecieron a muchos

Se levantaron los santos del Antiguo Testamento; pero pronto lo harán los santos del Nuevo Testamento. Pronto, las tumbas se abrirán y los muertos en Cristo resucitarán y nosotros, los que estemos vivos, seremos arrebatados

RESUMEN: Cristo, el conquistador de la muerte

Juan 10:17, la muerte no pudo detenerlo

1ª Cor. 15:4, se sometió a la muerte por nuestros pecados

Mat. 9:25, Luc. 7:14 y 15, Juan 11:43 y 44, entró tres veces a los campos de la muerte y rescató víctimas

Rom. 1:4, demostró su victoria con su propia resurrección

Ap. 1:18, tiene las llaves del sepulcro

Juan 5:28 y 29, librará a todos los hombres del dominio de la muerte.