viernes, 31 de mayo de 2013


Abigail
Ella nos muestra cómo es posible resolver situaciones injustas con compasión y bondad


¿Quién no conoce a alguien insoportable en la convivencia, que sea avaro, infiel y que no le importe llevar una vida correcta? Abigail convivió con una persona exactamente así: Nabal, su propio marido (1 Samuel 25:3). Pero ella lo logró, como dice el dicho popular “de taquito”, sí, fue fácil porque era íntegra, bondadosa y tenía compasión por la gente.

Tener compasión, hoy en día, es casi una dádiva de Dios ¿no es cierto? Lidiamos con muchas personas diariamente que buscan perjudicar la vida de quienes están a su alrededor (o, al menos, intentamos lidiar). Esa era la situación de Abigail, pero intervino y logró amenizar una pelea entre su marido y los guerreros de David ( 1 Samuel 25:25).

Todo comenzó cuando Nabal insultó a los hombres de David, en lugar de tener un corazón agradecido ya que había recibido ayuda de parte de ellos (1 Samuel 25:10-11). Entonces Abigail se dispuso como una persona pacífica, calmando el corazón de David para que no tomara venganza (1 Samuel 25:18).

Además, de darle comida a quienes se lo pidieron, se acercó a David para detener el enfrentamiento que, con toda seguridad, mataría a muchas personas. Abigail fue más que valiente, fue una persona íntegra y fiel porque después le contó a su esposo todo lo que había hecho (1 Samuel 25:37).

Actuando como Dios quiere

¿Ha sido usted pacífico entre personas de su entorno que enfrentan situaciones difíciles? ¿O a usted en realidad le gusta ver a todo el mundo peleando y discutiendo para resolver todos los problemas?

Abigail fue pacífica, pero no pasiva. Ella le podría haber ocultado a Nabal que habló con David, podría haber dejado que las cosas siguieran su curso porque sería una buena oportunidad de librarse de un marido violento, pero no hizo eso. Abigail no le imploró a David que no fuera vengativo, sino que expuso sus ideas, recordándole sobre su integridad y el futuro de su reino (1Samuel 25:29-31). Ella fue sabia y fiel.

En medio de tanta confusión, Abigail actuó como Dios deseaba: misericordia hacia su marido impertinente, paz entre los hombres e integridad para el futuro rey. Ella muestra cómo debemos actuar con aquellas personas difíciles de lidiar. Es un ejemplo que enseña a actuar cuando alguien tiene un marido complicado, hijos en la adolescencia, un colega de trabajo malhumorado, personas que protestan por todo y tantas otras situaciones complicadas del día a día.

Hacer lo ella hizo es tener sabiduría y amor por el próximo. A veces, la situación es tan caótica en lo que respecta a vínculos, que muchos tienen ganas de desaparecer, no hablar con nadie más y excluirse de su núcleo de personas. ¿Pero eso es lo que Dios quiere que hagamos? ¿Cómo podemos dar testimonio del poder de Él, si no sabemos convivir con personas difíciles?

Parece algo imposible, pero Abigail lo logró en un momento donde muchas personas corrían riesgo de vida. Ella no tuvo miedo de hablar, de resolver la situación y ser sincera. Fue pacífica y un canal de Dios para evitar peores desentendidos.

La compasión y la bondad deben formar parte de nuestro carácter, como Abigail. Solo con esas características seremos capaces de entender y, sobretodo, amar a personas tan difíciles como Nabal.
fuente: El Poder De La Esposa Que Ora